El hombre y la mujer obligaron al número 49 a viajar desde Ponferrada hasta Lugo bajo amenazas
Cinco años de cárcel para los asaltantes de un taxista local con una jeringuilla
Los acusados aseguraron en todo instante al conductor que la jeringa portaba el virus del sida

La imagen de archivo muestra una protesta de los taxistas de Ponferrada por el asesinato de un compa
ponferrada
El titular de la licencia número 49 del autotaxi de Ponferrada no podrá ya olvidar jamás en su vida el día 6 de febrero de este año. Dos personas, una mujer y un hombre, contrataron sus servicios en la capital berciana, en principio para que les trasladara a la estación de autobuses. Pero el trayecto inicial se convirtió en un calvario hasta las proximidades de Lugo a punta de jeringuilla, supuestamente infectada con el virus del sida. Eso fue con lo que le amenazaron en todo instante al conductor del 49.
La pareja -”los dos naturales de Vigo-” ha sido juzgada esta semana en el Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo y ha terminado aceptando una pena de cinco años de cárcel por los hechos mencionados. Debora Silva Comesella aceptó dos años y tres meses de cárcel y José María Rodríguez Suárez fue condenado a dos años y nueve meses. En ambos casos concurre la agravante de reincidencia y su numerosos antecedentes penales.
De acuerdo con la versión del fiscal, pasadas las dos y media de la tarde del 6 de febrero de este año, los acusados estaban en Ponferrada y a esa hora requirieron los servicios de un taxi a través de la emisora de radio taxi. Para realizar el transporte se presentó F.M.E., al que le solicitaron inicialmente que los trasladara a la estación de autobuses, sin embargo camino de la misma le pidieron que siguiera hacia Ferrol. El conductor les anunció el precio y, al parecerles excesivo, optaron por ir a Lugo por 125 euros. Esta cantidad se la abonaron a la altura de Camponaraya.
Al llegar a la entrada de la capital lucense, con el ánimo de obtener un ilícito beneficio y previamente puestos de común acuerdo, según el fiscal, la acusada le colocó a la altura del cuello del conductor un jeringuilla, al tiempo que le decía que le entregase todo el dinero. Además, le informó de que tenían el sida y que, si no les daba la recaudación que llevara, lo pincharían.ç
A la carrera con el pincho
El taxista frenó el vehículo y consiguió salir del mismo, sin embargo fue perseguido por la acusada que pretendía pincharlo con la jeringuilla, consiguiendo hacerlo en una mano. Mientras tanto, el acusado buscaba dinero en el interior del vehículo, apoderándose de 25 euros en monedas que se encontraban en la guantera.
Cuando José María se bajó del coche intentó, en compañía de la acusada, agredir al taxista para sustraerle las llaves del coche. No lo consiguió porque, al parecer, en esos instantes apareció un viandante y los dos acusados se dieron a la fuga.
Como consecuencia de los hechos, el taxista ponferradino (que renunció al ejercicio de las acciones que pudieran corresponderle por los daños y las lesiones) sufrió una herida punzante en el tercer dedo de la mano derecha y problemas en las cervicales. Tardó 30 días en curar durante los cuales no estuvo incapacitado para el desempeño de sus ocupaciones habituales.
En el momento de la detención, a la acusada le intervinieron dos jeringuillas, dos navajas y 24,70 euros. Tras la detención, la pareja fue ingresada en prisión provisional, comunicada y sin fianza. El fiscal les imputó un delito de robo con violencia y uso de instrumento peligroso y una falta de lesiones.
En principio pidió cinco años de cárcel para cada uno por el delito y una multa de 540 euros por la falta, sin embargo acabó rebajando su petición. Los imputados se comprometieron a pagar 525 euros al taxista, así como al Hospital del Bierzo los gastos derivados de la asistencia sanitaria a la víctima.