El cementerio de Barjas
ES UNA METÁFORA. El hecho de que el Ayuntamiento de Barjas opte por arreglar, e incluso ampliar, el cementerio municipal, nos da una idea del trágico destino de este municipio del Bierzo Oeste, de prácticamente todos los municipios del Bierzo Oeste. Me refiero a todas esas obras que estos días presentan los ayuntamientos de toda España para acogerse al Fondo Estatal de Inversión Local, popularmente conocido como «Fondo Anticrisis»: ese regalo de Reyes del gobierno de ZP que está destinado a «financiar inversiones en proyectos y obras municipales de nueva planificación y de ejecución inmediata, especialmente generadores de empleo».
Se trata de un maná inesperado, al que todos los alcaldes, gozosos, están deseando hincar el diente; otra cosa es que los regidores del Partido Popular, por eso de las tácticas de equipo, se hayan visto obligados a poner mala cara, a protestar y a decir que se trata de un parche que no sirve para nada, pero, pasadas las primeras declaraciones, ya están deseando que llegue la pasta, como todos. No se sabe de ningún ayuntamiento contrario a esta ayuda económica que, por coherencia, haya decidido rechazarla. La pena es que la Junta de Castilla y León no «contraataque» con algún aguinaldo similar.
Pero, mientras todos los alcaldes de la comarca presentan obras y más obras destinadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos vivos, en Barjas han preferido apostar por los difuntos. Habrá quien haga chistes, más o menos macabros, con esta decisión; pero el asunto no tiene ni pizca de gracia.
El bello municipio de Barjas es el menos poblado de El Bierzo. Según el último censo, recientemente publicado, ya sólo cuenta con 292 almas. Por este motivo, no recibirá del Estado más que 55.397 euros: lo que vale un todoterreno de esos que ahora ya no se venden. Y eso gracias a que se toma como referencia el censo anterior al del último año, en el que Barjas aún figuraba con una población de 313 habitantes.
La sangría poblacional ya viene de atrás. De muy atrás. Por eso decía al principio que se trata de una metáfora: la metáfora de la despoblación rural y sus terribles consecuencias, la metáfora de los pueblos sin expectativas, por los que ya nadie apuesta.
Por eso no me extraña que en Barjas hayan decidido arreglar y ampliar el camposanto: seguramente, es el lugar más «habitado» de todo el municipio. ¿Qué mejor inversión, pues, pensando en el futuro?