OPINIÓN | R. ARIAS
Una rubia muy peligrosa
EL AYUNTAMIENTO de Torre del Bierzo podría considerarse como uno de los paraísos nacionales de la moción de censura. Es una corporación democrática históricamente retorcida. Qué se lo pregunten a Ernesto Valladares, regidor socialista tan bien amado electoralmente como hasta la coronilla de su partido y de sus compañeros para terminar, con reiteración, arrojando siempre la toalla de la alcaldía.
Por lo tanto, lo que acaece o está a punto de acaecer con la enésima moción no es un hecho muy anómalo. El que se apunta como futuro alcalde, el popular Manuel Merayo, con un cartel de mejor persona que político, sabe lo que es también la lucha por el poder en Torre donde quién más quien menos se ha pasado del PP a la UPL, de la UPL al PP o del PSOE al PP sin mayor rubor, con el único fin de cambiar de manos el bastón de mando por encima de cualquier ideología.
Sin embargo, durante los últimos mandatos y con un cartel personal bien distinto del que distingue a los ya citados y al propio alcalde Julio Rodríguez Feliz, pulula por el consistorio de la localidad minera una figura de un rubio muy inquietante. Su nombre es María José Estrada y aunque ha levantado pasiones, no han sido todas sanas en el terreno político. La candidata del PSOE y su cuestionada labor gestora en cualquier ámbito ha estado presente en casi todos los barrizales en los que se ha visto inmerso en Ayuntamiento.
Cuando este periódico denunció la extraña relación con un empresario al que como alcaldesa adjudicó una obra por 28.000 euros y del que el mismo día recibió un préstamo personal por 15.000 euros se dirigió a los tribunales para defender su mancillado honor. La justicia acaba de avalar la investigación de este rotativo sobre esos raros manejos de fondos y ha colocado a Estrada en una posición tan delicada como sospechosa. Su credibilidad en la Corporación parece haber tocado fondo. También entre muchos de sus correligionarios. Por eso en el texto de la moción se alude al varapalo judicial recibido por la edil socialista, que bien es cierto, sin embargo, que no es la primera vez que renace inexplicablemente de sus aparentes cenizas.