La ministra de Vivienda ejerce de mantenedora en Bembibre y recuerda su etapa laboral berciana
Corredor compara al botillo con «el alma de los pueblos antiguos»
La titular ministerial elogia el otoño berciano y la «serena belleza» de la comarca

La ministra, acompañada por el alcalde Jesús Esteban, y en segundo plano el secretario de Vivienda y
ponferrada
El mismo año en el que el Festival del Botillo de Bembibre estrenaba el carácter de Fiesta de Interés Nacional, la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, hacía de mantenedora. Un papel crucial que la socialista defendió anoche con holgura, aunque cierto es que jugaba con ventaja, ya que no era la primera vez que degustaba el embutido berciano por excelencia. Así lo reconoció en el discurso ofrecido ante los comensales. «Hablar de gastronomía en el Bierzo es hablar del botillo, aunque debo confesaros que el primer botillo que probé no lo comí en esta tierra, sino en mi tierra, Madrid. Tengo un buen amigo que es ponferradino y, en los más de 20 años que hace que lo conozco ha sido siempre fiel a la tradición berciana de convidar a los amigos», aseguró Corredor.
Pero aunque es experta en las artes de saborear el manjar, no lo es en hacerlo ante la mirada de cientos de bercianos que conocen lo que es el buen comer, y dio fe de ello. «Esta noche no descubriré el botillo, aunque sí será el mejor de cuantos he probado, porque qué les voy a decir yo sobre el botillo a los bembibrenses y a los bercianos, que sois los que de verdad sabéis del asunto y los que enseñáis al resto a saborear este manjar», aseguró en un pabellón polideportivo acondicionado para albergar a casi mil comensales.
Además de ensalzar las virtudes del botillo -”al que comparó metafóricamente con «el alma de los pueblos antiguos, forjados en el esfuerzo de varios siglos de lucha y superación, de apariencia dura y que se protege del exterior con su piel hecha de tripas curtidas al aire, pero tierno por dentro, intenso y generoso, aun con los restos de muchas batallas quebradas en su interior»-”, Beatriz Corredor recordó su corta pero, al parecer, intensa estancia en la comarca del Bierzo, donde trabajó durante seis meses como registradora de la propiedad en Ponferrada.
«Vuestra invitación me ha permitido recordar los agradables momentos que pasé aquí, allá por el año 1994, al principio de mi carrera profesional. Fue un tiempo muy especial que dejó una profunda huella en mí, por lo que desde entonces he sentido siempre un especial cariño por estas tierras», aseguró. De entre todo lo visto y vivido, la ministra, que citó al escritor leonés Pedro Trapiello, recuerda con especial encanto el otoño que se vive en la comarca, de «bosque dorado, verde y ocre del tiempo en que los árboles están cambiando la hoja». Aunque no eludió palabras nostálgicas para la Herrería de Compludo, el valle del Silencio y «su serena belleza», la pequeña Compostela o Las Médulas. De Bembibre no le hizo falta más que traducir su nombre para describirlo; «buen vivir» acuñó Corredor, «algo que hemos venido a hacer esta tarde, y para vivir bien es imprescindible disfrutar de la buena comida, parte importante de la cultura de un pueblo».
Aun consciente del momento que vive España y que ella misma mencionó, la ministra no quiso dejar que eso empañara la velada y apeló al disfrute del momento resumiéndolo con una frase de García Márquez: «El amor es tan importante como la comida, pero no alimenta».