Entre León y Orense
La Gaveta | c. gavela
León y Orense se disputan ser el gran nudo de comunicaciones ferroviarias del noroeste. Y como el ministro del ramo es gallego, afirmó el otro día que sería Orense la ciudad elegida. Luego se desdijo, porque eso sería dejar en mal lugar a León, la ciudad de su jefe.
Lo cierto es que León tiene más argumentos que Orense para ser ese gran nudo ferroviario. La geografía manda y es la única ciudad que, de un modo natural, articula todo el noroeste: Galicia, Asturias y la provincia. Podríamos decir que León es el nudo del Noroeste, el de las seis provincias y los 4.300.000 habitantes, mientras que Orense sería el nudo de Galicia.
En cualquier caso, al Bierzo le interesa mucho el fortalecimiento del eje León-Orense, dos ciudades alejadas, pero que pueden ser cómplices. Con Ponferrada por el medio, que es una especie de León orensano. O de Orense leonés. Porque sus referencias socioculturales están en la línea León-Orense. Quedando la influencia astur-leonesa, en un segundo plano. En cuanto a la ciudad de Lugo, se parece mucho menos a Ponferrada que Orense. Tal vez porque hacia Orense hay el fluir de un río y hacia Lugo una orografía muy dura.
El Bierzo se juega mucho en el fortalecimiento de la conexión Duero-Galicia por su ramal norte. Una conexión que ha estado en peligro cuando parecía que todo se iba a priorizar por el ramal sur, el que va de Zamora a Orense.
El Bierzo está llamado a ser una comarca puente entre esos dos centros de comunicaciones que son Orense y León. Para ello es imprescindible que llegue la Alta Velocidad y también que se construya la autovía hasta la ciudad de las Burgas. Orense quedará a tres cuartos de hora en tren, y a poco más de una hora en coche. Y los bercianos podremos conocer otra urbe romana.
Pienso a veces en lo raras que son las relaciones de los bercianos con las capitales de provincia. Palencia, ignorada; Valladolid a trasmano; Lugo, bordeada desde la autopista pero poco pateada; Zamora en una especie de limbo; Santander, como si fuera de otro mundo, y Orense, remota después de muchas curvas. Pero pronto estará a un paso y competirá con Oviedo, la capital más querida y admirada por los bercianos.