Ponferrada exige a Confederación el vallado del Canal Bajo sin dilación
El alcalde exige al ente hidrográfico que cumpla con sus compromisos y dé solución inmediata al problema para evitar que se produzcan más accidentes

Imagen del último accidente acaecido el lunes en el Canal Bajo de Ponferrada.
Aunque el último accidente de tráfico producido en el Canal Bajo de Ponferrada no haya dejado ninguna víctima, ha servido para reabrir el debate sobre la falta de seguridad del vial que recorre la presa. Un debate que no es nuevo pero que parece eternizarse en el tiempo a la espera de la actuación que la Confederación Hidrográfica Miño-Sil lleva meses anunciando.
El alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, exigió ayer al presidente de la Miño-Sil, Francisco Fernández Liñares, que cumpla con los compromisos adquiridos con todos los ponferradinos y «deje de marear con este proyecto». Lo que Riesco reclama es la colocación inmediata de las biondas de protección que deberían haberse empezado a colocar el pasado mes de julio y que se está retrasando más de la cuenta. «La responsabilidad es de quien es», espetó el regidor de Ponferrada. Claro y conciso como lo han sido los vecinos de la zona, que han vuelto a protestar después de presenciar el último suceso en el que se vio involucrada una mujer que, tras hacer una maniobra marcha atrás, cayó directa al canal y fue arrastrada por la corriente a lo largo de 50 metros.
La promesa de la Miño-Sil pasa por colocar biondas metálicas -”similares a los quitamiedos que se colocan en los bordes de las carreteras-” a lo largo de los cuatro kilómetros del Canal Bajo que separan Ponferrada y Carracedelo. Actuación que contempla una inversión de 450.000 euros y que tiene como objetivo único mejorar la seguridad vial de una zona especialmente peligrosa y que ya se ha cobrado más de una vida.
De todos modos, la colocación de las vallas sería una medida provisional hasta que se decida la opción definitiva para los regadíos y se acometa el soterramiento del Canal Bajo del Bierzo.