Reportaje | m. j. alonso
Guerra abierta contra la invasión del Sil
Un equipo de voluntarios trabaja junto al Geib en la localización de plantas exóticas invasoras de los ríos en Ponferrada

Los voluntarios trabajarán en los cauces urbanos de los ríos Sil y Boeza.
En apariencia, las plantas exóticas son seres inofensivos, pero si su desarrollo se produce de forma masiva en ecosistemas ajenos a su hábitat natural surge, entonces, un conflicto de intereses a nivel vegetal, compitiendo con las plantas autóctonas e incluso poniendo en peligro su supervivencia. Más o menos lo mismo que ocurre en política.
Para evitar esto -”no la proliferación de determinados seres políticos, sino la de algunos seres vegetales donde no debieran estar-” el Grupo Especialista de Invasiones Biológicas (Geib) trabaja ya en la cuenca del Sil. El proyecto se denomina Invasil y pretende, con la ayuda de casi una veintena de voluntarios, evaluar el grado de influencia de un casco urbano en la dispersión de plantas exóticas invasoras de un río.
Durante todo el otoño, el grupo de voluntarios recorrerá los márgenes del Sil y también del Boeza -”pues ambos tienen paso en Ponferrada-” en busca de las plantas invasoras y harán lo propio en el asfalto, es decir buscarán también esas mismas plantas en el casco urbano de la capital berciana, a fin de determinar cuáles son los focos de invasión y proponer las pertinentes medidas de prevención.
Una vez realizado el trabajo de campo, el equipo de voluntarios -”formado previamente con la ayuda de monitores del Geib-” entrará de lleno en la elaboración de paneles informativos e un informe para las autoridades locales detallando los resultados obtenidos. El objetivo no es otro que contribuir a la buena gestión de los ecosistemas acuáticos bercianos y prevenir futuras invasiones.
Invasil supone la puesta en marcha de una nueva iniciativa del Geib. Se trata de la primera actividad de voluntariado y concienciación medioambiental. El principio del cambio.