El alcalde de Peranzanes se apunta al efecto Anta y se plantea la reelección
Vicente Díaz, uno de los más votados del PSOE en la comunidad, muy incómodo

Santiago Rodríguez y Vicente Díez en una foto de archivo.
El malestar latente en el PSOE berciano a pesar de la plácida elección de Santiago Rodríguez como secretario comarcal hace apenas 15 días comienza a rezumar y a hacerse patente. El «efecto Anta», como podría denominarse la reciente exteriorización del disgusto con la dirección del partido por parte del alcalde de Castropodame, amenaza conpropagarse. El regidor de Castropodame manifestó el pasado fin de semana su intención de no volverse a presentar a la reelección bajo las siglas del PSOE. Y aunque sus argumentaciones han sido sesgadas en muchos casos, lo cierto es que en el fondo no ocultó su malestar con el proceso de renovación en la comarcal y especialmente con las directrices de la dirección provincial para mantener bajo control a los socialistas bercianos.
Sin tanta precisión acaso, ayer fue el alcalde de Peranzanes, Vicente Díaz, el que vino a poner en duda si se presentará como candidato del partido en el municipio fornelo. Invocó amén de una notable incomodidad por cómo se está trabajando desde el nuevo organigrama del PSOE respecto a muchos cargos públicos, sobre todo de pequeñas circunscripciones como la suya, el incumplimiento de una promesa específica por parte del partido para Peranzanes. Díaz sigue esperando en vano la construcción de una residencia de ancianos para una zona donde su escasa población está muy envejecida y alcanza altas cotas de dependencia. Además discrepó asimismo de los efectos del nuevo Plan E.
El caso del regidor de Peranzanes, desde el punto de vista simbólico, es bastante más alarmante que el de Anta. Vicente Díaz es uno de los alcaldes más votados del PSOE en Castilla y León y comicios tras comicios arrasa al PP. La exteriorización por parte del alcalde de Peranzanes de su pesar es un signo inequívoco de las discrepancias que se esconden tras el cambio de guardia en el PSOE berciano con el apoyo de la cúpula provincial. Más alcaldes y cargos públicos sostienen «sotto voce» las mismas impresiones. Tanto de municipios tan pequeños como los dos citados como de otros ayuntamientos de tamaño medio-alto en la escala comarcal. «No pueden amordazarnos», dijo Díaz.El deterioro de la cohesión en el socialismo berciano corre paralelo a la indignación y desilusión creciente entre el electorado y los simpatizantes de la organización en la capital, donde en buena medida no se entiende el sostenimiento del grupo municipal al que se vuelve a dar como perdedor electoral.