Reportaje | c. fidalgo
Lo que piensan los niños
Escolares de siete colegios abarrotan el ayuntamiento de Ponferrada para participar en un Pleno infantil en el aniversario de los derechos del niño

Los escolares hablaron sobre los derechos de los niños en el salón de plenos y después preguntaron a
Un político en un aprieto. Y no es un periodista quien pregunta. La escena se repite cada vez que algún representante público se somete a la curiosidad de los escolares en los colegios. Ayer, el colegio -”en realidad siete colegios-” estaba en el propio salón de sesiones del Ayuntamiento de Ponferrada, abarrotado de chavales de entre siete y doce años que celebraban el vigésimo aniversario de la Convención de los Derechos de los Niños.
Ya no se recuerda por la muerte de Franco. Desde 1989, el 20 de noviembre es el aniversario de una convención que reconoce a los niños, entre otros derechos básicos, su capacidad para expresar una opinión y para ser escuchado. Y a escuchar, y a responder, se dedicaron durante un buen rato el teniente de alcalde, Juan Elicio Fierro y el portavoz del equipo de gobierno, Reiner Cortés, que recibieron a dos centenares de escolares de los colegios San Antonio, La Asunción, San Ignacio, Navaliegos, La Inmaculada, Peñalba y Compostilla.
«¿Qué se va a hacer con el antiguo Carrefour?», «¿Por qué no hay más carriles bici?» «¿Cuando estarán arreglados los campos de fútbol del polígono?». Algunas de las preguntas de los niños parecían salidos de boca de los mayores. Y otras exigían una respuesta que ni Fierro ni Cortés podían dar. «¿Porque no todos los niños del mundo tienen los mismos derechos?», se elevó una voz entre docenas de rostros infantiles hacia la mesa presidencial, durante el turno de preguntas. «Todos los niños tienen los mismos derechos, pero en realidad eso no ocurre, y lo que hay que hacer es que esos derechos se cumplan de verdad y no sólo sobre el papel», respondió, tras la duda inicial, Juan Elicio Fierro.
La sesión, con escolares ocupando las bancadas de los políticos del equipo de gobierno y de la oposición y llenando las butacas del público se retransmitió en la plaza del Ayuntamiento, donde Unicef y el Consistorio organizaron una fiesta que incluyó la actuación de malabaristas y magia cómica. Y por un día, y al menos sobre el papel, la política municipal fue cosa de niños.