El suelo de Onamio vuelve a abrirse sobre la vieja mina de hierro de la MSP
El temor se ha extendido entre los vecinos y el pedáneo asegura que en 1986 todo empezó con pequeñas grietas que se convirtieron en un socavón de 30 metros

Los vecinos contemplan con temor los agujeros de cincuenta centímetros de diámetro aparecidos en el
La tragedia parece repetirse en Onamio un cuarto de siglo después. Los agujeros que en 1986 se tragaron las cuadras de dos vecinos y una vivienda han vuelto a aparecer. Son pequeños -”de cincuenta centímetros de diámetro aproximadamente-” y en principio no deberían ser la prueba de un nuevo hundimiento de la vieja mina de hierro del coto Wagner que comió el subsuelo donde se asienta el pueblo, ya que el último estudio realizado por técnicos de la Junta no revela riesgo alguno, tal y como aseguró el alcalde, Alfonso Arias.
Con estudio o sin él, el temor se ha apoderado de la treintena de vecinos que habitan el pueblo. Tienen miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo, ya que a escasos metros de donde han aparecido los nuevos agujeros hay viviendas, algunas de reciente construcción. Tras el hundimiento de 1986, el enorme socavón que se abrió en la tierra -”unos 30 metros de diámetro y 40 de profundidad-” se rellenó, puede que ahora el terreno esté repisando. «Se colocó un parche en un globo que ahora puede haberse pinchado por el mismo sitio, pues las nuevas subsidencias han aparecido, prácticamente, en la misma zona», aseguró el pedáneo de Onamio, Salustiano Olano. Pero las opciones pueden ir más allá.
El concejal del Ayuntamiento de Molina, Luis López Morán, vive en Onamio y conoce bien la situación. Para él, los nuevos agujeros pueden ser un repise del terreno rellenado, pero tampoco descarta que se esté hundiendo la cámara siguiente. La causa más plausible se encuentra en una tubería que se rompió hace meses y que vació por completo el depósito con cien mil litros de agua. «No se puede descartar el hundimiento de la cámara siguiente, ayudado por el agua que soltó la tubería. También es posible que el propio movimiento del terreno fuera el que rompiera la tubería», aseguró. Nos encontramos pues con un círculo vicioso de trágicas consecuencias.
Pero por el momento todo son especulaciones. La junta vecinal ha puesto el problema en conocimiento del Ayuntamiento y este lo ha trasladado a la Junta, para que envíe unos técnicos que estudien los agujeros, y a la MSP, desde donde no han recibido respuesta alguna, tal y como aseguró el alcalde.
«Aunque yo no soy técnico, la solución definitiva pasaría por desenmascarar las zonas con más peligro y rellenarlas», precisó el concejal que reside en Onamio. Mientras, los vecinos se encomiendan a los santos.