Renault confirma que el caso del espionaje no afectará al plan de la Fasa
Villanueva mantiene contacto con la multinacional francesa para evitar sorpresas
Un prototipo del coche eléctrico de Renault.
El caso de espionaje industrial a Renault no causará perjuicios a los procesos de producción de la compañía en Castilla y León. Al menos el vehículo eléctrico que la multinacional del rombo tiene previsto fabricar en Valladolid, el Twizy, no se verá afectado. Así se lo han comunicado ejecutivos del constructor automovilístico en España a altos cargos de la Junta de Castilla y León con quienes están en contacto desde el jueves pasado,. «Nos han informado de lo que está ocurriendo y nos han asegurado que nos tendrán al corriente de las investigaciones en marcha», señaló el vicepresidente de la Junta, Tomás Villanueva, que tiene previsto el lunes mantener una conversación telefónica con el presidente de Renault España, Jean Pierre Laurent. Además, la multinacional se compromete a informar al gobierno autonómico del desarrollo de la investigación. El primer contacto tuvo lugar el pasado jueves. Un directivo de Renault llamó por teléfono al director general de Industria, Carlos Martín Tobalina, para informarle del caso de espionaje y de las medidas disciplinarias tomas contra tres de sus ejecutivos. En un primer avance, el interlocutor de la compañía le informó de que los procesos en marcha en Valladolid y Palencia no se verían afectados. Ayer por la tarde, en un segundo contacto, ratificaron este extremo. La compañía desconoce el daño y la trascendencia que el caso de espionaje pueda causar a Renault. El vicepresidente de la Junta expresará el lunes a Laurent su apoyo a la compañía en esta situación. «Quiero transmitir tranquilidad y confianza, estamos en contacto permanente con la compañía. Somos conscientes de que son líderes en el mundo de esta tecnología y por eso intentan copiar sus procesos», dijo Villanueva.
Sin efectos críticos. El número dos de Renault, Patrick Pelata, declaró en una entrevista publicada por el vespertino «Le Monde» que el grupo ha llegado a la conclusión de que se enfrentan a «un sistema organizado de recoger informaciones económicas, tecnológicas y estratégicas para servir a intereses situados en el extranjero». Pelata, no obstante, no hizo alusión directa a la pista de China, como apuntaron algunos medios franceses, pero destacó que se trata de un trabajo «de profesionales» organizado por una red internacional. El segundo máximo responsable de Renault precisó que los supuestos espías no lograron interceptar «ni una pizca tecnológica» o «estratégica» del grupo en relación con el vehículo eléctrico, incluidas las 200 patentes registradas o en proceso de registro. «Sin embargo, estimamos que informaciones sobre la arquitectura de nuestros vehículos, sobre los costes y el modelo económico del programa pueden haberse filtrado», añadió. Pelata consideró el hecho «grave, pero menor que si el perjuicio hubiera recaído sobre la tecnología» y subrayó que Renault «no cambiará nada del programa de desarrollo de su vehículo eléctrico» que el fabricante automovilístico francés prevé lanzar en 2012. El grupo investiga a tres altos ejecutivos de la firma como presuntos responsables de las filtraciones en un asunto que el propio ministro francés de Industria, Éric Besson, catalogó como «grave». Según «Le Figaro», entre los implicados hay dos responsables de proyectos y otro directivo.