Los estudiantes ya se habían quejado: «Sabíamos que pasaría cualquier día»
Los escolares manifestaron a las primeras personas que acudieron a su auxilio que era algo que «tarde o temprano tenía que ocurrir».
Rafael Rodríguez, que en el momento del siniestro estaba trabajando en la gasolinera ubicada a escasos metros de donde se produjo el accidente, afirmó que escuchó «un tremendo golpe» y salió a la calle «a ver qué ocurría».
«Cuando llegué al autobús lo primero que hice fue comenzar a cortar cinturones de seguridad. Los niños estaban asustados y aturdidos y muchos repetían que era algo que tarde o temprano tenía que ocurrir, debido que solían circular a mucha velocidad», explicó a la agencia Ical instantes después de suceder el accidente.