La Junta detecta un nivel de ruido bajo o medio en las principales ciudades
Los ayuntamientos de Ponferrada y San Andrés ya cuentan con sus mapas.
Vista de parte de la ciudad de Ponferrada, que ya cuenta con su propio mapa del ruido.
La Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha detectado un nivel de ruido ambiental medio o bajo en los municipios de Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Zamora, Aranda de Duero, Laguna de Duero, Medina del Campo, San Andrés del Rabanedo y Ponferrada y se los ha entregado a los ayuntamientos respectivos para su tramitación, cumpliendo así con las normativas autonómica y europea en esta materia, según informó en un comunicado.
El resto de los municipios de Castilla y León de más de 20.000 habitantes —Valladolid, León y Miranda de Ebro— han decidido abordar este trabajo con sus propios medios.
De la diagnosis global de los mapas se deduce que el foco de ruido predominante en todos los municipios estudiados es el ruido debido al tráfico rodado, siendo la afección debida al resto de focos sonoros contemplados (tráfico ferroviario, tráfico aeroportuario y actividades industriales) mucho menos relevante.
Con relación a la afección acústica estimada en función del periodo horario del día, se concluye que durante la noche es cuando existe un mayor grado de contaminación, registrándose valores medios en los doce mapas del 21,55 por ciento de población afectada para este periodo, disminuyendo la afección al 8,63 y 8,42 por ciento durante el día y la tarde, respectivamente.
Si se compara la afección acústica estimada entre los doce municipios estudiados, se aprecia que la tendencia es que el grado de contaminación es en general mayor cuanto más poblado está el municipio, como consecuencia de los hábitos de movilidad de la población —mayor dependencia del transporte privado y mayores distancias de desplazamiento— y de la morfología y la estructura de la aglomeración, mayor número de vías con alta densidad de tráfico rodado y mayor actividad en el municipio.
Así, Burgos y Palencia registran los porcentajes más altos por las mañanas, con el 13,7 y el 12,5 por ciento de su población afectada por el ruido, respectivamente. Ambas destacan también por la tarde, con un 13,46 y 12,13 por ciento, y también por la noche, con el 28,9 para la ciudad burgalesa y 34,44 para la palentina. En conjunto y atendiendo a la media, son precisamente las que más ruido contemplan, de tal modo que un 23,15 por ciento de los ciudadanos de Burgos están afectados por el ruido, lo mismo que un 26,96 por ciento de los residentes en Palencia.
En este contexto, se aprobó en 2009 la Ley del Ruido de Castilla y León. Su objetivo es mejorar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos y del medioambiente, así como poner al alcance, tanto de la Administración autonómica como de la local, los instrumentos necesarios para alcanzar este fin.
Esta norma, entre otras cosas, establece que los municipios con una población superior a los 20.000 habitantes deben elaborar un mapa de ruido de su localidad en el año 2012 sobre los datos del 2011, con la finalidad principal de realizar la evaluación global de la exposición a la contaminación acústica y permitir el desarrollo de planes de acción para reducir el ruido ambiental en el municipio.