Rajoy anuncia un reparto «ordenado» del déficit para apaciguar a sus autonomías
Vaticina un futuro de entendimiento entre comunidades «pese a que todos los intereses no confluyen». El presidente dice no estar satisfecho: «No se puede parar hasta que no haya crecimiento económico».

Juan Vicente Herrera y Mariano Rajoy se saludan efusivamente antes de la clausura.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, explicó ayer en Salamanca, donde clausuró la Unión Interparlamentaria del PP, que el asunto del reparto del déficit público se resolverá merced a una «distribución ordenada» entre los diferentes niveles administrativos, por lo que también auguró un futuro entendimiento entre las autonomías «pese a que todos los intereses no confluyen».
Así zanjó el presidente la polémica surgida entre varias autonomías ante la sospecha de que algunas recibieran un trato preferencial en este aspecto. Ante los periodistas, Rajoy aseguró al término de su intervención que no le inquieta el estado de una situación en la que no se han producido avances significativos.
Insistió en que España continuará reduciendo el deficit público «porque nadie puede vivir gastando lo que no tiene», aunque de una forma «más relajada». Sobre ese aspecto, recordó que se encontró un país con una tasa del 9 por ciento y una exigencia europea de dejarlo en el 4,4 por ciento, lo que suponía una rebaja de 50.000 millones.
Después de negociar, apuntó, la exigencia se relajó hasta situarse en el 6,3 por ciento «y nadie reconoce que hemos ahorrado 18.000 millones de euros de recortes este año».
Ese cambio en las condiciones, que también permitirá aflojar la presión sobre los españoles, servirá, dijo, para impulsar el empleo, el bienestar y la reactivación ecomomica, tres ejes que irán llegando «poco a poco».
Confesó el presidente no estar completamente satisfecho con los pasos dados por el Ejecutivo hasta el momento pues hasta que no haya crecimiento económico, señaló, «no se puede parar».
«Destruir es fácil, pero construir resulta complicado», aseveró. Remarcó que el Ejecutivo central «tiene fijado un rumbo y sabe hacia dónde se dirige» para superar los efectos de la crisis en una legislatura en la que reiteró que «bajarán los impuestos, habrá crecimiento económico y creación de empleo» tras superar en 2012 sendas crisis financieras y de deuda.
Rajoy destacó el «colosal» esfuerzo reformista «que no tiene parangón» realizado por su gabinete y desgranó las principales medidas adoptadas y sus consecuencias, además de establecer objetivos de futuro con la mirada puesta en el crecimiento económico y la creación de empleo.
También quiso reconocer «el valor de la clase politica», de la que sitúo como referente al presidente de la Junta de Castilla y León y del PP autonómico, Juan Vicente Herrera, resaltando los valores constitucionales de 1978 frente a quienes intentan «que la soberania nacional ya no rija, que se supriman instituciones o aquellos que quieren impulsar un estado federal».
En lo relativo al sector exterior, el presidente del Gobierno incidió en que por vez primera desde 1971 el saldo comercial español «está en positivo» en contraste con la situación de hace cuatro años, cuando se producía un déficit anual de 100.000 millones al año, «que ha propiciado que se haya llegado a la situación de ahora», recalcó el jefe del Ejecutivo Central.