30.000 personas sufren pobreza crónica

Cáritas atendió en Castilla y León 10.000 casos más en 2012 que durante el año anterior.

Imagen de archivo de personas atendidas en el comedor de Cáritas en Ávila.

Publicado por
ANTONIO GARCÍA | Ávila
León

Creado:

Actualizado:

La secuela que la crisis puede estar dejando en las familias constituye una de las principales preocupaciones de Cáritas. Especialmente entre aquellas que sufren lo que el máximo responsable regional de esta organización social dependiente de la Iglesia Católica, Fernando Carrasco, denomina «pobreza cronificada», aquella en la que se encuentra un número cada vez mayor de «parados de larguísima duración».

La evolución de estas cifras resulta escalofriante en la Comunidad, ya que está ligeramente por encima del 50% de las personas que son acogidas en Cáritas y que «llevan tres o más años demandando ayuda de las instituciones». Esta afirmación supone que actualmente hay algo más de 30.000 castellanos y leoneses en situación de «pobreza cronificada», es decir, la mitad de las 61.788 personas atendidas en los servicios de acogida y atención a las necesidades urgentes.

Esta última estadística es muy superior a las 51.745 personas que ya fueron acogidas un año atrás por este mismo servicio. El incremento de 10.000 atendidos más en 2012 ha llevado aparejado un crecimiento del presupuesto, que ha pasado de 3.169.117 euros a 3.840.162.

Carrasco pone ejemplos de este panorama angustioso. Para ello alude a matrimonios cuyos miembros se quedaron en el paro hace una década y que en la actualidad siguen sin encontrarlo y «sin ver horizonte». «Eso está creando mucho desaliento, desmotivación, depresiones, desestructuración de las familias… Cada vez necesitamos echar mano de más psicólogos», describe con crudeza el responsable regional de Cáritas, que se muestra preocupado por estas «secuelas» que quizá «no llamen tanto la atención» pero que, a su juicio, derivan en un panorama que «genera un desastre en los niños».

Paisaje desolador

Pese al desolador paisaje, el responsable regional de Cáritas subraya la labor de los 300 trabajadores y de los 4.262 voluntarios que contribuyen a realizar esta tarea diaria. Y con la crisis han aumentado. En 2012 hubo un 5,5% más que el año anterior. Carrasco también hace hincapié en la ayuda que reciben de una sociedad que, al contrario de lo que ocurre con las administraciones públicas, ha incrementado sus aportaciones de forma desinteresada. Sirva como muestra un botón. El año pasado el sector privado contribuyó con Cáritas aportando el 67% del total de los recursos invertidos –28.102.974,02 euros–. Esta cantidad supera en 4,5 millones de euros los 24,6 millones de 2011, con una aportación pública inferior al 40%. Según asegura el presidente de Cáritas Castilla y León a este periódico, ese incremento de los recursos «viene fundamentalmente de la gente», ya que desde que se inició la crisis las subvenciones públicas «han menguado». Esta circunstancia es achacable a la «solidaridad» de la sociedad de la Comunidad, aunque también, en cierta medida, a la aportación que por primera vez ha realizado la Conferencia Episcopal.

Las crecientes dificultades derivadas de la crisis han obligado a Cáritas a realizar un esfuerzo mayor por la coordinación, el control y el rigor a través de un programa interno de gestión que ayuda a racionalizar los recursos y a no duplicarlos. Al mismo tiempo, las parroquias han realizado las fichas de las personas que acuden a sus programas, algo que antes no sucedía.

En este contexto, Carrasco admite que la crisis también les está enseñando a actuar desde la reflexión y el rigor, dejando a un lado el impulso inicial de ayudar, hasta contar con todos los datos de cada caso.

Cargando contenidos...

«No tenemos suficiente para dar alegremente la propina. No estamos para dar propinas, sio para ayudar a la gente».