TRAGEDIA EN TORNADIZOS
El conductor del bus que causó nueve muertos y 22 heridos se quedó dormido
La juez le deja en libertad sin fianza y lo investiga por nueve delitos de homicidio imprudente. La magistrada prohibe al chófer conducir vehículos a motor y le obliga a comparecer el 1 y 15 de cada mes.
Los servicios sanitarios atienden a varios de los heridos en el accidente de autobús de Ávila.
La provincia de Ávila vivió ayer uno de los días más negros que se recuerdan a raíz del gravísimos accidente de autobús que costó la vida a nueve personas, mientras que otras 22 resultaron heridas de diversa consideración. Una vez atendidas, doce fueron dadas de alta, mientras que diez permanecían ingresadas en los complejos hospitalarios de Ávila y Salamanca, entre ellas una niña de 7 años que evolucionaba favorablemente.
El conductor del autocar, R.G.F., de 54 años, resultó ileso ya que viajaba en la zona menos dañada del autocar. Según informaron fuentes de la investigación, en el lugar del siniestro reconoció ante varios testigos que se quedó dormido.
Ya por la tarde, tras permanecer en dependencias de la Guardia Civil y prestar declaración, la juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Ávila decretó la libertad provisional, comunicada y sin fianza del chófer, que es investigado por nueve posibles delitos de homicidio imprudente.
La magistrado, que como medida cautelar ha prohibido a R.G.F. conducir vehículos a motor mientras se instruye la causa, le ha obligado a comparecer en el juzgado los días 1 y 15 de cada mes.
Tanto el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, como el delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano, coincidieron ayer en señalar que el vehículo siniestrado tenía todos sus documentos en regla y que había pasado regularmente las ITV. La última hace unas semanas, según explicó un compañero del chófer, Hugo Gil. Además, las pruebas de alcoholemia y de drogas dieron negativo.
Tras visitar a algunos de los heridos ingresados en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles en Ávila acompañado por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el ministro señaló que «no hay ningún dato más allá que el que el tacógrafo pueda aportar a la investigación», así como los datos relacionados como límites para el descanso y conducción.
Al respecto, recordó que al estar matriculado en 1997, no existía «obligación legal» de que los pasajeros llevaran cinturón de seguridad, una circunstancia sólo obligatoria para los matriculados después de octubre de 2007. Según anunció, la revisión del reglamento de circulación incluirá que «se limite la velocidad» para los vehículos que a los que no se les exija llevar cinturones legalmente.
La visita de Herrera y Fernández Díaz se produjo nueve horas después del accidente más grave de los últimos cinco años en España.
El intenso sonido de las sirenas en Ávila alertaba de lo que había sucedido a las 8.45 horas a la altura del kilómetro 123,000 de la N-403 (Ávila-Toledo), cuando un autocar de la empresa Cevesa, que realizaba la ruta habitual entre Serranillos y la capital abulense, se salió por el lado derecho de la calzada tras perder el control del mismo el conductor.
Se trata de R.G.S., de 54 años, que resultó ileso, ya que la parte peor se la llevaron los pasajeros que viajaban en la parte derecha del autobús, precisamente el lado que fue rozando violentamente contra el cortado de piedra y posteriormente contra el quitamientos durante más de un centenar de metros. Es esta barrera fue la que impidió que el autocar volcara totalmente.
Según explicó en el lugar de los hechos Ruiz Medrano, varios que los viajeros situados en el lado derecho del vehículo «salieron despedidos y algunos aplastados por el propio vehículo», dejando un reguero de víctimas en un perímetro relativamente amplio.
De hecho, los efectivos de la Guardia Civil y de otros cuerpos que se desplazaron al lugar del siniestro, tuvieron que ‘peinar’ la zona varias veces para comprobar que ya no quedaban más cuerpos.
Por muy manida que resulte la expresión, lo cierto es que las escenas que se vivieron en este punto del puerto de La Paramera fueron dantescas, con siete cadáveres cubiertos con mantas sobre la calzada, mientras otras dos personas permanecían muertas en el interior sin poder ser rescatadas, debido a la dificultad para proceder a su excarcelación.
Mientras tanto, varios heridos eran atendidos por las asistencias médicas. Algunos parecían aturdidos y sin entender aún lo que había sucedido en este tramo de carretera en buen estado y con un trazado en pendiente hacia abajo, en dirección a Ávila. El límite de velocidad en ese punto es de 100 kilómetros por hora.
Varios heridos permanecían apostados en el arcén cubiertos de sangre, aunque en aparente buen estado. Otros se encontraban tendidos sobre la carretera en camillas y con collarín.
Tras partir a las 7.15 horas de Serranillos, el pueblo del conductor, el autocar fue recogiendo a los pasajeros en Villanueva de Ávila, Burgohondo, Navalmoral de la Sierra, San Juan de la Nava y El Barraco. Unos kilómetros después de la penúltima parada, y a apenas seis de la capital abulense, se produjo la tragedia.
Para tratar de centralizar la información y la atención a los familiares se habilitó en Ávila el Centro de Usos Múltiples «Carlos Sastre», hasta sonde se desplazaron algunas personas que recibieron atención psicológica por parte de un equipo de una veintena de profesionales de Cruz Roja llegados de Ávila, Salamanca y Segovia. También había efectivos de la Junta, de los ayuntamientos de la zona y trabajadores sociales.
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, decretó tres días de luto, al igual que la Diputación abulense y el Ayuntamiento de la capital, que ha suspendido tres de las actuaciones musicales previstas.
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