«El autobús culeó, rodó por el pasillo y salió despedida por los cristales»
antonio garcía | tornadizos
El panorama encontrado en el lugar del siniestro resultaba estremecedor, con personas que buscaban a sus familiares con la incertidumbre de su estado. Mientras tanto, los heridos, totalmente ensangrentados, eran atendidos en el arcén y sobre la calzada.
Una calzada sobre la que podían verse numerosas pertenencias desperdigadas de los pasajeros. Maletas, relojes, papeles, trozos de prendas, rastros de sangre y cosas peores en un paisaje tan desolador como angustioso.
La misma angustia que debió sufrir María Gloria García, madre de una de las jóvenes que resultaron heridas. «Tardaré mucho en olvidar esa llamada», comentada ayer a este periódico García, también alcaldesa de Navalmoral de la Sierra, uno de los pueblos en los que el autocar realizó parada.
Allí se subieron en torno a las 8.00 de la mañana cerca de una decena de vecinos entre los que se encontraban su hija de 16 años y otras dos amigas de 17, que iban a pasar el día a Ávila. La mayoría de ellos recibieron el alta, salvo su hija y una amiga de 17 años, que permanecía ingresada en el Complejo Asistencial de Salamanca.
Según relata María Gloria García, su hija sufre numerosos cortes «por todas partes», dos especialmente profundos en sus piernas. Aunque recibió inicialmente el alta, los facultativos decidieron mantenerla ingresada ya que «se mareaba».
Su madre comenta que las tres jóvenes viajaban en el lado izquierdo del habitáculo, en los asientos de atrás, lo que en su opinión «las salvó la vida», ya que la mayoría de los fallecidos se encontraban en el lado derecho, que fue el que sufrió la mayor parte del impacto.
«De repente el autobús culeó, se vio rodando por el pasillo y saliendo por los cristales», relataba ayer García reproduciendo el testimonio que le había transmitido su hija, aún conmocionada por lo sucedido y sin conocer muchos de los datos de la tragedia, debido al impacto sufrido física y emocionalmente, ya que al levantarse del lugar hasta el que fue despedida, lo hizo junto a uno de los cadáveres.
Hasta la zona se trasladó la alcaldesa de Navalmoral, tras atender la llamada de su propia hija
que, tras perder su teléfono, pidió el móvil a otra persona. «Tardaré mucho en olvidar