El alumnado inmigrante en Castilla y León cae en 1.047 escolares en un año
Su presencia en las aulas mitigó en los últimos cursos el descenso de escolarización.

Un grupo de alumnos en el Instituto Núñez de Arce de Valladolid.
Si los hijos de los inmigrantes llegados en la década pasada habían «salvado » el sistema educativo de Castilla y León, ahora que comienzan a marcharse –del curso 2011-2012 al 2012-2013 su número cae en 1.047 escolares–, los augurios para próximas fechas respecto a la educación (sobre todo pública) en la Comunidad no son nada buenos.
La caída demográfica de Castilla y León ya se dejaba notar (y mucho) en las cifras de matriculaciones desde que se transfirieron las competencias en educación a Castilla y León, pues entre el curso 1999-2000 y 2008-2009 se perdieron alrededor de 46.000 alumnos (11,9%). La red pública sale peor parada, con un 14% menos, mientras que la privada bajó en un 7%.
Sin embargo, ese descenso podría haberse transformado en cataclismo de no haberse incrementado el número de inmigrantes. Si durante el curso 2000-2001 había 4.334 niños extranjeros matriculados en la Comunidad, en el 2011-2012, el culmen, estudiaban 29.766 (éste lo hicieron 28.719). «Evidentemente, los alumnos extranjeros han salvado la escuela pública», asegura Pedro Escolar, portavoz del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León (STCyL).
Más alumnos
Aun creciendo el número de alumnos inmigrantes de manera exponencial, en general no lograron revertir las cifras de escolarización, aunque sí mitigarlas. La única franja con saldo positivo de esa época fue Educación Infantil, mientras que en ESO, Bachillerato o Formación Profesional acusaron una fuerte caída. En Primaria se suavizó.
«Existen mentalidades muy obtusas, pero los inmigrantes han logrado mantener mucha oferta educativa en las ciudades y en gran número de pueblos. Si no llega a ser por ellos, se tendrían que haber cerrado muchas escuelas y unidades», explica Escolar, responsable de un informe de STECyL sobre evolución del alumnado desde las transferencias.
El alumnado inmigrante ha ido a parar, fundamentalmente, a la escuela pública. Casi el 78% de los estudiantes extranjeros se matricularon en esa red. «Es menos segregadora, esa población que llega es humilde y, aunque no todos los centros privados concertados sean iguales, tienen más mecanismos para derivar a este alumnado a la red pública», comenta el portavoz de STECyL.
La caída de alumnos inmigrantes se refleja en todas las áreas menos en Infantil, donde crece en 128. «La población extranjera que queda procrea más», apunta Escolar. No obstante, aunque durante la década anterior a la crisis el número de escolares cayó notablemente en Castilla y León –con la excepción de Infantil–, esa tendencia cambió en los últimos años.
El alumnado ha crecido durante el periodo de depresión en 9.537 alumnos (de 342.455 en el curso 2008- 2009 a 351.992 en el 2012-2013) debido al menor abandono escolar –al haber menos oportunidades laborales– y al gran crecimiento de la Formación Profesional. La mayoría fue a parar a la pública (9.279). Sin embargo, el alumnado de Educación Infantil cae entre 2011-2012 y 2012- 2013: 434 alumnos menos.
«Se rompe claramente la tendencia de los últimos años. Hay que esperar a las matriculaciones del próximo curso, pero todo apunta a que nos espera una época muy complicada », augura Escolar. Primaria pierde también casi 200 alumnos.