Casi 700 multas y un ‘alijo’ de 6.000 kilos por recogida ilegal de setas
La Operación Espora registra el doble de infracciones que en 2012. Cerca de 90.
Un agente de la Guardia Civil inspecciona una partida de setas recogidas ilegalmente.
Más de 6.000 kilos de setas incautados, 683 infracciones, 60 detenidos y 27 imputados es el balance provisional de la Operación Espora, que por segundo año controla la recolección, transporte y comercialización de productos micológicos en Castilla y León. Más de 30.000 euros, según estimaciones de la Guardia Civil, es el valor comercial de este valioso alijo, más abundante que la pasada campaña.
El número de multas duplica el registrado en la campaña anterior, cuando se formularon 357 denuncias. La mejor organización del operativo en esta segunda edición y la colaboración ciudadana han dado sus frutos con un aumento de sanciones en una campaña micológica abundante que estos días, ante las heladas de las últimas semanas, da ya sus últimos coletazos.
Soria, Burgos y Palencia son, por ese orden, las provincias donde se registró el mayor número de incidentes, especialmente por la llegada de «grupos organizados de extranjeros que se dedican a esquilmar los montes», explica Felipe Hurtado, teniente coronel jefe de la Sección de Operaciones en Castilla y León. Las nueve comandancias participan en esta operación capitaneada por la Guardia Civil en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta.
Sólo en los montes sorianos se intervinieron 3.155 kilos, la mitad de las setas incautadas en toda la Comunidad. Y también en esta provincia se registraron, de nuevo, las principales acampadas ilegales. Las más numerosas se registraron en Calatañazor, donde los agentes desalojaron a un centenar de personas, retiraron 40 tiendas de campaña y una caseta de madera y se incautaron de casi una tonelada de níscalos. Otros 60 acampados fueron detectados en Ólvega, donde se intervinieron 300 kilos.
Por volumen, el principal alijo se localizó en Burgos, donde la Guardia Civil aprehendió 1.400 kilos de níscalos cuando varias personas los cargaban en varias furgonetas en un área de servicio de la A-62 en el alfoz.
Atendiendo al número de imputados o detenidos destaca la operación desarrollada en los municipios palentinos de Bárcena de Campos, Villalba de Guardo y Ledigos, donde 42 personas fueron detenidas y otras 6 imputadas por un delito de hurto de setas para su posterior comercialización.
La Operación Espora también vigila al sector transformador agroalimentario. «Hemos supervisado prácticamente todas las industrias de Castillay León», asegura Juan Carlos Espinosa, capitán de Seprona en Castilla y León, haciendo hincapié en la importancia de «garantizar la trazabilidad» de un alimento cuya ingesta puede conllevar graves consecuencias para la salud.
«Castilla y León es una comunidad pionera en la recogida controlada de setas», puntualiza el responsable de Seprona. Y también las empresas dedicadas a la transformación y comercialización «son bastante rigurosas». Por eso apenas se detectan infracciones en las industrias, explica Espinosa, argumentando que los profesionales «saben que se están inspeccionando constantemente» y «sería suicida» no cumplir la normativa.
Aunque las labores de vigilancia durante las campañas micológicas ha existido siempre, el año pasado se intensificaron los controles en el marco de esta operación con nombre propio, ante la abundancia de incidentes relacionados con el aprovechamiento micológico, especialmente ante estos asentamientos masivos de grupos organizados, que generan «problemas de orden público en las poblaciones donde se establecen», que llegan a «amedrentar a la gente, coaccionándoles para que se vayan y no recojan setas».
Estas prácticas se detectaron «hace cuatro años por primera vez», explica Felipe Hurtado, en las provincias de Palencia y León. «Es gente que se pone a recolectar y arrasa, no respeta el monte y lo vende a empresarios con pocos escrúpulos a quienes no les importa de donde viene», apunta Felipe Hurtado.