La atracción por los alimentos autóctonos y la polémica soberanista vuelve a elevar un 6% la producción de espumosos
La treintena de bodegas que elabora este tipo de vino coloca en el mercado la práctica totalidad de los caldos con la llegada de la Navidad
De nuevo coincide con la cercanía de las fiestas navideñas. Un nuevo envite soberanista desde Cataluña, en este caso con la convocatoria del referéndum independentista para noviembre de 2014 -en 2013 fue el adelanto de elecciones-, ha contribuido a un incremento de la producción de vinos espumosos en Castilla y León, uno de los pocos caldos que pueden morder, aunque en una pequeña porción, a la cuota del cava catalán.
A ello se suma un visible aumento y fervor por la atracción que emite el consumo de alimentos y productos locales y autóctonos, gastronomía de la que la Comunidad puede presumir, y que la treintena de bodegas que elaboran espumosos en Castilla y León ha apreciado a la hora de responder a la demanda.
Si se conjugan ambos ganchos se concluye que la producción de estos caldos ha crecido de nuevo en 2013, en este caso un seis por ciento, al pasar de casi 560.000 botellas el pasado año a las 594.360 actuales.
Aunque las bodegas regionales no elaboran tradicionalmente este tipo de vino, pues ésta es más tierra de tintos, blancos y rosados, económicamente todo cuenta para situar el nombre y los productos de la Comunidad en el mercado. La DO Rueda produce seis de cada diez botellas de espumoso en Castilla y León, con unas 347.000. Su principal exponente es el 'Palacio de Bornos', de Bodegas de Sarría, un vino que se vende desde 1978 en cuatro variedades y que este ejercicio alcanza las 150.000 botellas.
Admiten que se mantiene el pico de producción del pasado año y que el destino de este caldo es el norte peninsular, si bien opinan que la demanda ha crecido gracias a que el consumidor conocer este vino, a lo que ha ayudado la polémica soberanista.
Algo menos lanza al mercado Grupo Yllera, unas 100.000 botellas de su famosa marca 'Cantosán', el doble que en 2012. La mitad es DO Rueda y la otra, Vino de la Tierra de Castilla y León. El gerente de la bodega, Carlos Yllera, recuerda que venden este vino desde hace más de 20 años, cuando empezaron con algo más de 12.000 botellas, y remarca que en esta ocasión “no hay mucha revolución” por el tema catalán, al contrario que en 2012.
Lo mismo opina Ana del Fraile, de la Cooperativa Agrícola Castellana. Su espumoso 'Frixante' saldrá este año con la misma producción que el pasado año, 50.000 botellas, después “de notar un aumento de ventas en las cercanías de la Navidad respecto al resto del año” aunque no más por la polémica del referéndum.
Otras bodegas de Rueda que elaboran espumoso son Mocén, con 15.000 botellas, y que cuentan con “una demanda muy cerrada” a la que no afecta el envite catalán, y Félix Lorenzo Cachazo, con 'Carrasviñas', que alcanza también las 15.000 (2.000 más que en 2012) y que exporta el 70 por ciento, con lo que admite no haber apreciado ningún boicot y sí más bien un cariño por los productos de la tierra.
Por su parte, Bodega Menade producirá unas 3.000 botellas, las mismas que la pasada campaña aunque se vendieron en torno a 2.500, hecho motivado según sus promotores en la caída del consumo generalizado de bebidas. “Las perspectivas de venta han decrecido y habrá que esperar un tiempo a que mejoren. En nuestro caso tenemos clientes fijos que aprecian la calidad del vino y no se suelen fijar en el rechazo al cava”.
Bodegas Félix Sanz seguirán con una producción de cerca de 4.000 botellas de vino espumoso. “Se esperan una ventas similares dentro de una bodega pequeña sin grandes aspiraciones”, sostienen fuentes de la bodega, al tiempo que reconocen que varios clientes apuntan que prefieren consumir espumoso autóctono “y aunque a veces surge el comentario del secesionismo en Cataluña, se fijan más en el hecho de que existe calidad y ganas de apoyar lo hecho aquí que en una cuestión política”.
Bierzo
En el Bierzo, la bodega Viñas del Bierzo mantendrá esta campaña navideña la producción de 6.000 botellas, lo que significar agotar la práctica totalidad del producto del pasado año. Respecto al consumo las expectativas son buenas y sus promotores dicen que una buena parte de la clientela comenta que prefiere comprar espumoso al cava catalán. “El producto es de calidad y gusta, la gente prefiere pagar un poco más por lo producido aquí y con los problemas en Cataluña a nosotros se nos empieza a conocer más en el mercado”, apuntan.
Vinos del Bierzo producirá igualmente el mismo número de botellas de vino espumoso que el pasado año, unas 5.000. “No influye mucho la caída en la compra de cava catalán, pero sí que se hace algún comentario aislado en nuestra tienda, sin que este aspecto sea un aspecto concluyente en nuestras ventas”, indican.
Desde Bodegas Prada a Tope, su vino espumoso -que en este caso se vende todo el año- afirman que la producción de 25.000 botellas no se alterará y se espera que su adquisición sea tan buena en Navidad como lo ha sido meses atrás. “De alguna forma si influye que en nuestros clientes haya muchos que no quieran comprar el producto catalán y nos dicen que apuestan por lo nuestro. Cuenta con una buena relación calidad-precio, es ecológico y con producción limitada”, sostienen.
La última de las bodegas bercianas que elabora espumoso, Godelia, concreta que el vino que sacó en 2012 por segundo año aumentará a mil botellas, ya que el proceso de elaboración es muy complicado. “Se trata de un espumoso atractivo y novedoso”, señalan sus impulsores que, igualmente, consideran que “el cava está siempre ahí y sí se percibe que a la hora de captar clientes ayuda que muchos estén en contra de los aspectos independentistas que reclama Cataluña”.
Toro: 16.00 botellas
En la DO Toro, Bodega Vega Sauco elabora vinos espumosos artesanales blancos y tintos sin necesidad de que sea Navidad y salen al mercado en marzo. Esta campaña se mantendrán las 3.000 botellas de producción de 2012. “Este vino alcanza su consumo óptimo cuando tiene un año de vida. Lo importante es la calidad y puede competir con cualquiera, ya sea cava o champán”, explican.
Igualmente, Viñaguareña se estabilizará en 1.500 botellas, de las que un millar esperan venderlas con pedidos fijos “en una variedad de vino que no se promociona tanto como otras y que cuenta con una producción menor”, concretan.
Con algo más de producción, Liberalia Ecológica ha elevado hasta las 7.000 botellas la comercialización (6.000 el pasado año). “La pasada campaña navideña fue buena, pero vamos a ser prudentes aunque esperamos vender un 10 por ciento más”, indica su propietario, Juan Antonio Fernández. Además, sostiene que a la hora de vender mejor un producto singular “influyen, quieras o no, las noticias sobre el rechazo al soberanismo en Cataluña, aunque lo hace más la buena calidad-precio, el diseño y la singularidad del vino”. Por último, desde Fariña, con 6.000 botellas, recuerdan que mantienen la producción del año pasado y que cada vez se acepta más el espumoso de Castilla y león .
La única dentro de la DO Cava
En la Ribera del Duero se encuentra la única bodega regional dentro de la DO del Cava, Peñalba López, de Aranda de Duero. Con una producción de 100.000 botellas de su espumoso del mismo nombre, admiten que no les repercute la polémica catalana porque el vino “está vendido antes de elaborarse”, si bien reconocen que “no pueden hacer más porque es la limitación que tienen en la DO”. Desde su Finca Torremilanos se exporta al Norte de Europa, Estados Unidos y México.
Desde el Grupo Matarromera, con los tres tipos de espumoso que alcanzan las 30.000 botellas (igual que en 2012), recuerdan que el año pasado sí se notó el aumento de la demanda de este producto. “Fue un sentimiento general de todas las bodegas y la línea creemos que se mantendrá esta campaña”, aseguran desde la bodega. En Arzuaga elaboran este año unas 5.000 botellas más, hasta las 8.300, con gran relevancia en el mercado ruso.
En la DO Cigales, sólo Bodegas Santa Rufina saca al mercado este tipo de caldos, tanto en blanco como en rosado. Serán unas 3.000 botellas, con un “incremento de ventas año a año”. Reconocen que muchas llamadas para adquirir el vino lo hacen por “el tema catalán”, pero lo que más destaca es que el consumidor “se ha concienciado de tomar lo de aquí, lo de la tierra”, sobre todo con demanda de Castilla y León y Madrid.
Por último, las Bodegas Pisuerga, ubicadas en la localidad vallisoletana de Gordaliza de la Loma y que pertenece a Vinos de la Tierra de Castilla y León, contará con una producción de espumoso más baja al descender a 1.500 botellas respecto a las 3.000 elaboradas el pasado año. Desde su gerencia se indica que “la venta no fue la esperada ya que los principales clientes son del sector de hostelería vallisoletano y el consumo ha caído, mientras en el campo de las tiendas de alimentación aún se está un poco a la expectativa”. También triunfa Hijos de Antonio Barceló, con sede en Laguna de Duero (Valladolid), con su espumoso 'Ponte Vechio', del que saca al mercado unas 50.000 botellas anuales.