Economía diseña una estrategia para reindustrializar zonas azotadas por la crisis
El III Acuerdo Marco de Competitividad identificará los proyectos que puedan instalarse en esas áreas. . Junta, patronal y sindicatos negocian 200 medidas para modernizar la economía en siete años.

Castilla y León quiere acompañar a Europa en el objetivo de ser líder en la industria global. La Junta negocia con patronal y sindicatos una estrategia de competitividad para contribuir a ese liderazgo. Son cerca de 200 medidas para reindustrializar la Comunidad autónoma «con un modelo productivo centrado en la innovación, el conocimiento, la diversificación sectorial, la cooperación entre empresas y la internacionalización».
El borrador del documento, al que ha tenido acceso DIARIO DE CASTILLA Y LEÓN / EL MUNDO, establece seis ejes de actuación con medidas nuevas en unos casos y actuales y vigentes en otros: creación y consolidación de empresas, financiación, internacionalización, I+D+i, competitividad en el mundo rural y recursos humanos.
El plan para siete años (2014-2020) busca impulsar la imagen de Castilla y León como destino de inversiones extranjeras. Con este objetivo, se plantea un programa de reindustrialización de las áreas geográficas más castigadas en los seis años de la crisis.
El documento no precisa cuáles serán estas zonas, pero se plantea identificarlas y «valorar los proyectos que puedan instalarse» en las áreas que la estrategia regional determine como «zonas objetivo».
Durante los meses de octubre y noviembre se han celebrado cinco mesas de debate sobre políticas de competitividad y han trabajado en el documento siete grupos de trabajo y una mesa transversal que abordó la importancia de la reindustrialización. Las conclusiones de estos debates han servido para fijar objetivos y medidas de actuación.
La viceconsejera de Política Económica, Begoña Hernández, coordina esta negociación en la que participa también el director general de Industria e Innovación, Carlos Martín Tobalina. Por parte de CC OO, asisten Vicente Andrés y Javier Cantalapiedra; por UGT, Evelio Angulo, Óscar Lobo y Javier Pérez, y por parte de Cecale, técnicos coordinados por el secretario general Pedro Salafranca.
La internacionalización de la economía regional ocupa un lugar dominante en la nueva estrategia. El documento establece nueve países prioritarios, líderes en el mundo, para los que se desarrollará un asesoramiento especial: China, India, Brasil, Indonesia, Corea, Rusia, Turquía, México y Taiwán.
Esa estrategia de búsqueda de los mercados internacionales como fuente de negocio autonómico y de captación de inversiones contempla la creación de una plataforma de licitaciones internacionales, que difundirá las convocatorias de interés para las empresas de la Comunidad, al tiempo prestará apoyo y guía durante el proceso.
Seis objetivos marcan las línea de internacionalización: aumentar el número de empresas exportadoras, diversificar los sectores, los destinos y el perfil del cliente, impulsar la especialización, apoyar el crecimiento empresarial en el exterior, impulsar la imagen de la Comunidad fuera de España y ganar peso en la I+D+i internacional.
El borrador del III Acuerdo Marco para la Competitividad e Innovación Industrial aborda el gran problema de la financiación con medidas novedosas de concesión de avales para las licitaciones internacionales, asesoramiento, centralización de la gestión de las líneas de apoyo de las distintas administraciones, reducción de garantías, respaldo a sectores estratégicos e incluso se marca el reto de resucitar y asentar Madrigal Participaciones, la empresas constituida por las antiguas cajas, hoy ya en manos de bancos.
El plan reconoce «la dificultad de las empresas de acceder al crédito», el encarecimiento de los costes de financiación, que en el caso de las pymes españolas supera en un 77% el de Alemania y en un 35% el de la zona euro, y advierte de que las entidades financieras optan por dedicar recursos al sector público, «provocando un efecto expulsión del sector privado».
Este diagnóstico lleva a los redactores del plan de Competitividad a impulsar las medidas de asesoramiento, al tiempo que anuncian un incremento de las aportaciones a Iberaval, nuevos fondos de la empresa pública Sodical y un incremento del peso de los llamados inversores informales (Bancal).
La estrategia industrial de Castilla y León para los próximos siete años pone el acento de nuevo en la I+D+i. «La irrupción en el mercado global de las economías emergentes ha constatado la necesidad de los países industrializados de avanzar en los factores de competitividad menos ligados a los precios». Por eso, hay un acuerdo en que no debe relajarse el gasto en investigación, sino todo lo contrario. «La necesidad de alcanzar la diferenciación requiere una labor de I+D+i previa que conlleva una inversión». La Unión Europea se ha marcado el reto de llegar en 2020 al 3% del PIB en este tipo de gasto. Castilla y León apenas ha despegado del 1%, pero es la cuarta comunidad con más porcentaje de gasto empresarial en I+D.
Para no perder el tren de la innovación, la Junta activará una «Unidad regional de vigilancia tecnológica», que permita conocer en cada momento los mayores avances. Además, está previsto que en los próximos años se incorpore una línea de incentivos para la introducción de tecnologías de la información y la comunicación en las microempresas.
La consecución de fondos europeos es un objetivo vital. La nueva Estrategia de Especialización Inteligente 2014-2020 destinará el 80% de los fondos Feder a innovación. Habrá más recursos, pero las empresas se lo tienen que ganar a pulso.
Si la innovación es una gran asignatura pendiente de la industria autonómica pequeña, el tamaño de las empresas no lo es menos. Uno de los ejes de mayor peso de la nueva estrategia será la creación y consolidación de empresas, algo esencial en una comunidad en la que más del 95% tienen menos de diez empleados.
«A fecha 1 de enero de 2013 existe una empresa de 50 o más trabajadores por cada 94 empresas con 1 a 49 trabajadores», constata el plan de competitividad que compromete una meta para 2020: rebajar esa relación hasta 1 por cada 75.
Tamaño, suelo industrial, logística y captación de inversiones son líneas estratégicas que Junta y agentes económicos y sociales tienen previsto desarrollar. La vinculación con las universidades es un eje de actuación prioritario. Al respecto, anuncian talleres de emprendedores en los campus, viveros de promotores universitarios en materias tecnológicas y un laboratorio de proyectos.
Iniciativas concretas no faltan. Para apoyar las industrias más avanzadas, el documento avanza la creación de una «aceleradora de proyectos» bautizada como Ade 2020. La Junta apenas explica de qué se trata, pero sí que servirá para potenciar el crecimiento y generación de empleo a través de proyectos innovadores de alto potencial, basado en servicios especializados.
El apartado menos desarrollado del plan, cuyas negociaciones continuarán en enero, es el de recursos humanos. Sí apuesta el documento por la responsabilidad social corporativa con escasas medidas al respecto. Algo más concreta es la iniciativa futura de impulsar programas de empleo para discapacitados, tanto en el mercado ordinario como en los centros especiales.
El Acuerdo Marco que ahora se negocia sustituirá al que expira la semana que viene. El objetivo es que durante los siete años de vigencia pueda hacerse un seguimiento mejor, así como incorporar otras medidas.