Diario de León

Agustín Prieto SECRETARIO GENERAL DE UGT EN CASTILLA Y LEÓN

«Cándido Méndez ha sido lento y poco contundente con la UGT de Andalucía»

«El secretario confederal no tiene que dimitir ahora, no es culpable. En el sindicato de Castilla y León es inimaginable un caso similar al andaluz. Los controles que hace la Junta son exportables a otras comunidades», afirma Agustín Prieto.

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J. LUIS F. DEL CORRAL | Valladolid
León

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Los escándalos en la UGT de Andalucía no han parado desde el verano y amenazan severamente al secretario general, Cándido Méndez. La voz más crítica con la central andaluza y con la Confederación ha sido la de Castilla y León, radicalmente opuesta a la tibia posición oficial.

—¿Cómo vive que se identifique a UGT con corrupción, malversación de fondos públicos y desvío de recursos de formación y empleo en su sindicato en Andalucía?

—Con mucha preocupación. También es injusto que un problema, que es real, se utilice para destruir a un sindicato. Hay que admitir la crítica constructiva y dar una respuesta contundente y rápida, que es lo que ha pedido la UGT de Castilla y León. Es inadmisible que se haya pasado el gasto de una caseta de feria a la Junta de Andalucía. Si se ha hecho así, hay que pedir responsabilidades políticas y devolver hasta el último euro mal imputado. Pero no se puede generalizar por una mala actuación.

—Sea claro, ¿qué responsabilidades debe asumir UGT?

—La asunción de responsabilidades empezó con el secretario general [de Andalucía]. Se deben convocar con rapidez a los órganos de Andalucía y celebrar un congreso extraordinario que ponga fin a esta situación.

—¿Ha dañado este escándalo al sindicalismo, que ya pasaba por horas bajas?

—Le ha dañado más la crisis, pero esta mala imagen no nos beneficia. Hasta ahora no hemos detectado en Castilla y León una bajada de afiliación por la crisis de Andalucía, pero venimos notando desde el segundo trimestre una reducción de ingresos por cuotas; tenemos una cuota reducida para los parados. Nosotros exigimos transparencia y control de forma rápida. Estamos muy descentralizados y en cada territorio hay mucha responsabilidad, donde el Confederal no decide; pero, en determinadas situaciones como ésta, debería haber actuado con resoluciones contundentes que estatutariamente obligaran a actuar con rapidez. Sólo así mantendremos la credibilidad con los trabajadores.

—La delegación de la UGT de Castilla y León fue la única que rechazó en el último comité confederal la resolución sobre los ERE de Andalucía. ¿Cuál fue su mensaje?

—Que no podemos actuar como otros cuando los criticamos. Nuestra forma de actuar debe ser radicalmente distinta. Los responsables de Andalucía deberían haber dimitido rápidamente como actitud ejemplarizante.

—¿Habría dimitido usted si hubiera estado en el puesto de Méndez?

—Cándido Méndez dice que esas decisiones las tiene que tomar el territorio donde se han producido, en aras de la defensa de esa autonomía que tiene el sindicato.

—¿Comparte esa autonomía?

—No, no la comparto. De hecho votamos en contra. Cándido Méndez no tiene por qué dimitir ahora en este momento; no ha generado el problema, no es culpable. Yo le critico a él, a la Confederación, porque su papel, aun no teniendo culpa, debe asumir mucho más control de lo que pasa en los territorios y exigir responsabilidades de forma rápida.

—¿Su crítica a Méndez y al Confederal es por lentitud y tibieza?

—Él ha calificado esas actitudes como un auténtico horror. Lo que le hemos criticado ha sido su falta de exigencia rápida de responsabilidades. Esto saltó en agosto y no se asumen responsabilidades hasta noviembre. Eso es tarde. La Confederación tenía que haber presionado para conseguirlo. Hay campo suficiente para haberlo hecho. Ha habido falta de contundencia y lentitud.

—¿Es inimaginable un caso así con los fondos públicos de UGT en Castilla y León?

—Sí. Aquí lo estamos haciendo bien todas las organizaciones. Además, la Junta es un buen garante y vela bien por los fondos públicos. Hay permanentes auditorías a todas las organizaciones. Los controles que hace esta Comunidad son exportables a otras.

—¿Puede garantizar que desde que ocupa la secretaría general no se ha desviado ni un solo euro de formación a pagar gasto corriente o de estructura del sindicato?

—Lo que conozco a través de IFES es que se hace correctamente y ajustado a la ley. Hay controles permanentes e inspecciones.

—¿Le ha tocado en los últimos años devolver dinero mal utilizado a las Administraciones?

—No. Si hay alguna factura cuyo gasto no es imputable, puede haber un dictamen de que no es así, pero eso nos pasa a todos.

—El último congreso regional de UGT en abril acordó iniciar un proceso para que el sindicato viva sólo de las cuotas de los afiliados y no de las subvenciones públicas. ¿Qué pasos ha dado para cumplir esta decisión?

—Estamos cerca de conseguirlo. Nuestro presupuesto cada vez tiene menos dependencia de las subvenciones públicas. No vamos a renunciar a ellas; nos vamos a adaptar por si nos las quitan para que el sindicato no se resienta. Eso requiere un cambio de las leyes, que es lo que pido. Que no se nos dé ni un euro pero se implante un canon por negociar los convenios. Como el canon es más caro que las cuotas, la gente se afiliará. Es lo que ocurre en la mayoría de países europeos. Así se valoraría más el trabajo que hacemos. Los empresarios lo aplicarían también a sus empresas. Desaparecerían las subvenciones. Nuestro presupuesto se nutre de las cuotas de los afiliados y de las subvenciones públicas.

—¿Qué pasos ha dado en el presupuesto de 2014 para cumplir la decisión del congreso de reducir el peso de las subvenciones?

—Hemos reducido la estructura para tener menos gastos fijos. Hemos reducido gastos de luz, limpieza, viajes, actividades… También hemos hecho un ajuste importante de plantilla con un ERE negociado…

—¿Cuánto representaba el peso de la cuota de los afiliados en 2013 y cuánto en 2014?

—El presupuesto del año que viene es 4.061.335 euros. Los ingresos por cuotas y lo que aportan las federaciones por sus cuotas representan 2.926.151, el 72%. Por subvenciones recibimos 1.135.184, el 28%. Hemos estado entre un 35% y un 40%. Cada año va disminuyendo. En 2015 podremos vivir sin subvenciones.

—¿Por qué suprimió las ejecutivas provinciales, concentrando todo su poder en un secretario y qué consecuencias ha tenido esta decisión en el ámbito político y económico?

—Ahorro de estructura. Hay que quitar intermediación entre el trabajador y el sindicato. No tiene que haber tantos cuadros. El sindicato tiene que estar apegado al centro de trabajo. Las federaciones provinciales son las que tienen el control y el poder…, las que tienen más peso. La estructura territorial tiene un papel de coordinación y de hacer políticas horizontales. Para ser la voz de la UGT en las provincias, el Congreso entendió que sólo se necesitaba un representante.

—Se trata de una apuesta mayor por los sectores y las federaciones.

—Sí. Es más un modelo alemán, busca la acción más directa con el trabajador.

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