Las máquinas podrán volver para reasfaltar la calle Vitoria de Gamonal
El lunes comenzará la reparación y los vecinos buscan un nuevo punto de encuentro.

Los burgaleses continúan en constante movimiento para asegurar sus peticiones.
Gamonal no quiere morir de éxito ni que la victoria le nuble la visión de futuro. El movimiento vecinal, tras celebrar que el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, renuncia a construir el bulevar y el aparcamiento subterráneo en la calle Vitoria y para el que reclaman la dimisión, busca alternativas para evitar que su fuerza se diluya con el devenir de los días. Los primeros pasos ya se han esbozado. Se mantienen las asambleas diarias así como las manifestaciones a última hora de la tarde. Afirman que es una forma de velar armas para que la presión popular no cese y advertir a los poderes políticos que no deben olvidar a la ciudadanía cuando adopten decisiones importantes.
Esta movilización permanente, mucho más suave tras saberse vencedores, no conllevará más trabas. El lunes, tal y cómo anunció el regidor burgalés, regresarán las máquinas para devolver a la calle Vitoria su aspecto habitual. Sin agujeros de obra, sin vallas y sin señales de la contienda sobre el asfalto. Y los vecinos no impedirán este retorno. De hecho, el movimiento vecinal ya busca lugares alternativos para sus asambleas.
En el parque o en la plaza. A partir del lunes, cuando la calle Vitoria quede libre y regrese el tráfico, los vecinos celebrarán sus asambleas diarias en otro escenario. O en el parque Juan XXIII o en la plaza de San Bruno. Son los dos lugares que se disputan acoger a este parlamento popular. Su retirada implica el abandono de una calle a la que algunos vecinos quieren cambiar el nombre y pasar a denominarla de la Victoria. También implica dejar el camino libre a la empresa adjudicataria del fallido bulevar para que restaure el asfalto levantado y retire el vallado con el que acotó la zona de la obra.
Reivindicaciones pendientes. Uno de los motivos que esgrimen los vecinos para justificar su permanencia como movimiento vindicativo es que la renuncia al proyecto del bulevar no es suficiente para sepultar las protestas. Exigen la absolución de todos los detenidos y que el Ayuntamiento desvele si se va a personar como acusación personal y demandan que los antidisturbios desplazados a Burgos abandonen la ciudad.
El dinero del bulevar para Gamonal. Los vecinos temen que su victoria les condene a no recibir ninguna inversión municipal y por eso reclaman que los 8 millones que se iba a gastar el Ayuntamiento en la obra del bulevar se destinen a proyectos de mejora para el barrio y no se deriven a planes para otros puntos de la ciudad. Durante la asamblea celebrada ayer, en la que quienes desean se dirigen a la multitud, fueron varias las voces que se alzaron clamando por un plan para Gamonal. Eso sí, que contemple las necesidades reales de los vecinos y no impulse proyectos ajenos a su voluntad.
Dimisión del consejo de barrio. Los vecinos aglutinados en el movimiento repudian el consejo de barrio, que en su día dio el visto bueno al proyecto del bulevar, y reclaman su dimisión. Afirman no sentirse representados por un consejo que no refleja la opinión mayoritaria ni defiende los intereses de Gamonal.
Cara y cruz con los medios. Mientras muchos de los asistentes a la asamblea, que ayer concitó el interés de más de 300 personas, se vanaglorian del eco mediático que ha alcanzado su protesta, con artículos en todos los medios nacionales e internacionales, anuncian y animan al barrio a boicotear el Diario de Burgos por los presuntos vínculos de su propietario con el Ayuntamiento. En el otro lado, los informadores gráficos de Burgos denuncian las trabas que han soportado durante los días de la algarada. «Han sido hechos aislados pero reales», afirman.
Marcha por el barrio. Unas 2.000 personas se manifestaron ayer por las calles de Gamonal en homenaje al apoyo de los vecinos. Por primera vez, la protesta no rebasó los límites del barrio y transcurrió con normalidad.