Herrera llama a la «unidad» del PP y defiende reformas «valientes» para abrirlo al ciudadano
El presidente del PPCyL silencia a Aznar, carga contra Vidal-Quadras y avala a Mariano Rajoy. Aboga por dar cabida en la política a «los mejores» y pide la revisión del modelo territorial. Refrenda la respuesta de «la ley» del jefe del Ejecutivo ante el proyecto «ilegal» de Mas.

Floriano, Cospedal, Rajoy, Herrera, Arenas y González-Pons, en el arranque de la Convención Nacional del PP, en el centro cultural Miguel Delibes de Valladolid.
El PP llegaba a la Convención de Valladolid tocado por los «ruidos» de ruptura, que en los últimos días han provocado con sus hechos o declaraciones pesos pesados del partido. Si el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, que abrió el acto, los dio resonancia al elogiar a Aznar, el presidente del PP de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, intervino después para acallarlos .
Apeló a la «responsabilidad» de quienes defienden esas siglas para mantenerlo «unido, fuerte, renovado y activo, y en apoyo de nuestro presidente y del Gobierno de España».
Importante este último matiz. Herrera ha puesto la mano en el fuego por la honestidad personal de Mariano Rajoy cuando las llamas del caso Bárcenas le quemaban;_pero también le ha defendido como presidente cuando su liderazgo en el partido flaqueaba o su gestión en el Gobierno le colocaba en la diana de las críticas.
Y ayer, ante la plana mayor del PP, volvió a hacerlo. La mayoría de las veces de forma explícita, como cuando aplaudió el «acierto» de responder a la ofensiva independentistas de Cataluña desde la «defensa de la ley» o cuando agradeció su buena gestión en la negociación por los fondos europeos. Y, en otras ocasiones, Herrera se hizo cómplice de Rajoy con silencios reveladores.
Así puede interpretarse la omisión del nombre de José María Aznar cuando, para elogiar la fortaleza y cohesión del PP de Castilla y León, felicitó por su contribución a los otros dos presidentes autonómicos populares que ha tenido Castilla y León [el cuarto es él mismo]: Jesús Posada y Juan José Lucas.
Tampoco fue inocente su crítica velada –no citó su nombre– a Alejo Vidal-Quadras, que acaba de dejar el PP para integrarse en Vox. Herrera calificó de «extravagante» la comparación que realizó de la organización como «un cuento de pastores, mastines y ovejas». «Sobre todo si quien lo dice ahora ha sido pastor en este partido durante los últimos 30 años», agregó, entre la ovación del auditorio, más veces repetida.
Sí nombró el presidente a Jaime Mayor para reproducir el mensaje que lanzó hace unos días y que Herrera hizo suyo: «Quienes construimos el centro derecha desde el 82 no podemos estar hoy en procesos de ruptura».
El líder del PP de Castilla y León defendió el «patrimonio político» de su organización, que ha sabido «cohesionar, modernizar y articular la opción democrática del centro derecha en España hasta convertirla en la principal fuerza política de la nación».
Sin embargo, Herrera combinó esta inyección de autoestima para los suyos con una dosis de realismo. Advirtió de que el «disgusto social» emanado de los «ajustes imprescindibles» y los «bochornosos casos de corrupción pública y privada» han generado una «mezcla explosiva», que ha arrasado con el crédito de la política.
Para contrarrestar estos efectos, Herrera recetó dos fármacos: «trabajo y honestidad» para «dignificar la política» y regeneración de los partidos. «Afrontará el futuro con mayor posibilidad de éxito la organización que, sin esperar a otro momento más confortable, aborde con decisión medidas que hagan del ciudadano un protagonista más real de la política y de los partidos».
El mensaje no es nuevo, pero sí es la primera vez que Herrera lo lanza ante la mayor concentración de poder popular . ¿Qué propone el presidente? Favorecer la «participación de los mejores»; vincularlos «de una forma más directa y personal» a los cargos electos; fijando una «sana limitación de mandatos», en línea con lo aprobado por su homólogo extremeño José Antonio Monago; y «reforzando los elementos de control y transparencia». En suma, Herrera propone a un político que no haga de la res publica su medio de vida ni su profesión.
Este mensaje no es incompatible con la «necesidad» de la política, que Herrera reivindicó como «insustituible». Pese a la visión devaluada que del oficio tiene hoy la ciudadanía, «los problemas de la democracia se solucionan con más democracia, no a través de alternativas a ésta», dijo. «Y menos aún si incorporan alguna forma de coacción o violencia». Ahí lo dejó el presidente, en lo que pareció una alusión soterrada al caso Gamonal .
Herrera habló ayer ante la Convención Nacional como presidente del PP, de la Comunidad y, ante todo, como hombre de Estado. Desde esa visión defendió su legitimidad para criticar por «ilegal, antihistórico e imposible» el proyecto de autodeterminación de Cataluña, «muy perjudicial» para España.
Frente a ello, el presidente ofreció el modelo de «autonomismo útil, leal, responsable y cooperativo» que practica Castilla y León, y que justifica cada día con su «buena y potente red de servicios públicos». Aquí sacó pecho de las notas que obtiene la Comunidad en las evaluaciones independientes de Sanidad, Educación y Dependencia.
En este punto, Herrera identificó como uno de los «debates eternos» en la sociedad la revisión del modelo territorial. El presidente de los populares de Castilla y León abogó por afrontar esta reforma cuando la economía mejore, aunque ello suponga reformar la Constitución.