Herrera recela de Montoro tras atribuir a la autonomía privilegios financieros
El presidente confiesa el «disgusto» por la filtración de un informe de los «sabios».
Herrera conversa con Rajoy, en presencia del diputado leonés Alfredo Prada y al lado de Alberto Núñez Feijóo.
No parece una casualidad que, el mismo día que desembarca en Valladolid la plana mayor del PP para celebrar su Convención Nacional, un periódico de tirada nacional publique un informe de los sabios de Montoro, que sitúa a Castilla y León como una de las cuatro autonomías españolas privilegiadas por el modelo de financiación autonómica.
Un estudio –no se olvide– que el ministro de Hacienda tomará como base para la reforma del sistema, la más trascendental para el futuro de Castilla y León como comunidad autónoma. Y, según sus conclusiones –recogidas por El País–, la Comunidad está «sobrefinanciada».
A Juan Vicente Herrera no le han gustado ni el fondo del informe ni la forma en que se ha hecho público, mediante una «filtración» que «sentencia» hechos que no son tal, en opinión del jefe del Ejecutivo.
El presidente mantuvo silencio el viernes, el día en que apareció la noticia. En su intervención pública, durante la apertura de la Convención, abordó el asunto de la financiación autonómica desde la moderación, la generosidad y la solidaridad, con mimo hacia Mariano Rajoy. «[El grupo de trabajo] debe buscar una mejora para todos, que todos podamos apoyar», dijo ante la mayoría de barones autonómicos.
Ayer, llegó al ágora para escuchar al titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien participada junto a Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP de Cataluña, en el debate La reforma del sector público y crecimiento económico. En pie, acompañado por los consejeros de Fomento y Familia y por la presidenta provincial de León, Herrera no quitó ojo ni dejó de prestar atención al ministro. Acabado el foro, abandonó el ágora contrariado. «No nos ha dejado muy tranquilos», confesó después.
Bastaron tres minutos de intervención del ministro, los relativos a lo que será la reforma del modelo de financiación autonómica, para que el «escepticismo» calara en el jefe del Ejecutivo. Y es que uno de esos tres minutos los dedicó Montoro a refrendar de forma indirecta el informe de la discordia.
Justificó que el sistema de cuentas públicas regionalizadas –que ya rematan los sabios– es la versión «mejorada y completada» de las balanzas fiscales, que su homólogo socialista Pedro Solbes aireó antes de la reforma de 2009 para refrendar las tesis del tripartito, basadas en la idea de que Cataluña aportaba más de lo que recibía a la hucha del modelo. «Vamos a presentar unas cuentas de lo que gastamos todas las administraciones en cada sitio [territorio] y, de la otra cara, lo que pagamos en impuestos», dijo Montoro.
En los pasillos del auditorio, a preguntas de los periodistas, el titular de Hacienda precisó que los expertos tienen aún que «actualizar» ese informe con datos de 2011, trabajo que debe estar concluido «en marzo». «A partir de ahí, nuestra intención es llevar adelante un trabajo juntos, donde nadie se sienta menoscabado respecto a la financiación anterior, sino que todos contribuyamos a que los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades en el acceso a los servicios públicos», agregó.
En el ágora, Montoro había lanzado otro mensaje esperanzador para Castilla y León. «¿Cómo va a ser igual llevar los servicios a pueblos que distan de las capitales que a grandes aglomeraciones urbanas?», reflexionó, para pedir a continuación a los presidentes autonómicos que estén «a la altura» de la reforma.
Sin embargo, el discurso del ministro no casa bien con el que están resucitando sus sabios, el de los ganadores y perdedores, los que deben ser compensados o penalizados en la revisión del modelo, que a juicio de Herrera hace «un poco complicado» el «comienzo» de la negociación.
Un poco fria ante las palabras de Montoro en el ágora se quedó también la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, atenta al foro; tanto como fue el saludo del ministro hacia ella. «El objetivo del Ministerio lo compartimos todos, que los servicios fundamentales estén bien financiados. El problema es la valoración», señaló a la salida. También sentenció que las cuentas territorializadas «no pueden servir en ningún caso» como base para reformar el modelo.
Por si Montoro había sembrado pocas dudas, dejó otro motivo más de preocupación. «Más dinero por parte del Estado no se puede poner, porque no lo tenemos».