Herrera airea la bicefalia del PSOE tras criticar López su «postureo» con Rajoy
El presidente le reprocha problemas de interlocución por su roce con Villarrubia.
El presidente Juan Vicente Herrera en un momento del pleno celebrado ayer en las Cortes.
El portavoz socialista en las Cortes, Óscar López, utilizó ayer un espejo para su pregunta de control al Gobierno. Colocó a Juan Vicente Herrera ante él e identificó a Mariano Rajoy en el reflejo. La metáfora resume su argumento de oposición: que el jefe del Ejecutivo autonómico juega a ser «poli bueno» en su confrontación con el Gobierno central y con su presidente, el «poli malo», cuando en realidad el enfrentamiento es de postín —vino a decir— porque ambos son el PP, el partido que «está destrozando Castilla y León».
Herrera se sirvió de otro espejo para su contraataque. Por una cara, Óscar López; por la otra, el secretario autonómico, Julio Villarrubia. «¡Al menos, que los dos polis sean buenos o sean malos!», espetó.
Con este mensaje, el presidente recriminó al portavoz socialista los «problemas de interlocución» que tiene su Ejecutivo con un partido divido en dos. «¡Que usted me hable de una estrategia de poli bueno y malo... De verdad, hágaselo mirar!», dijo. Y en esta herida hurgaría después para reprochar a los socialistas la parálisis que sufre el desarrollo de la Ley de Ordenación a cuenta de su bicefalia.
Herrera y López liquidaron su primer cara a cara del nuevo periodo de sesiones en una única intervención (el socialista se reservó tres segundos para una frase de telediario en el segundo turno: «Igual se tiene que ir usted de ministro para pagar a su consejera de Agricultura», en alusión a la información de un medio digital que señalaba al presidente de la Junta como ministrable).
El portavoz socialista abrió fuego con una descripción del «mapa del destrozo» que el PP está haciendo en Castilla y León, donde enumeró las materias de conflicto entre la Junta y La Moncloa, entre ellas, la reforma local, el carbón, las eólicas, los fondos agrarios, la «bronca del ibérico», el copago, la ley Wert, los recortes en dependencia y la «traca final» por la reforma de la financiación autonómica.
«Ha reclamado muchos apoyos aquí y los ha tenido», le dijo a Herrera, para «exigirle» a continuación que plante cara a Madrid y consiga logros. «Se acabó el poli bueno-poli malo. Ya no cuela (...) Se acabó el postureo. Hacen falta resultados y usted es el presidente de la Junta», remató.
El jefe del Ejecutivo autonómico le replicó ratificando ante la Cámara que él y sus consejeros están cumpliendo su «obligación prioritaria» de «defender los intereses de Castilla y León» y, por tanto, están «combatiendo en el ámbito interno» las medidas de Rajoy que consideran perjudiciales. «En todas esas materias [las enumeradas por López] nos estamos moviendo, fijando posición y negociando. Así se lo aseguro», afirmó.
Para avalar su argumento, Herrera recordó los trámites realizados por su Ejecutivo, «hasta las últimas consecuencias», en el asunto del copago. «¡Qué más puede exigir a este Gobierno!», exclamó exasperado.
El presidente rescató del discurso de López su alusión a la reforma de la financiación autonómica y aprovechó para sacudirle. Lo hizo al elogiar a [el poli bueno] Villarrubia, quien un día antes afirmó que en esta negociación estaría del lado de la Comunidad, aunque tuviese que oponerse a una parte de su partido. «¡Ésta es la línea necesaria, discrepar!», espetó.
Aquí se reafirmó Herrera en sus malos augurios ante la inmimente reforma del modelo y en la necesidad de ir de la mano: «Ni el modelo de hace cinco años fue un traje a la medida ni lo va a ser tampoco el de la próxima reforma si no luchamos juntos por ello».
El presidente no desaprovechó la ocasión para rentabilizar la alusión que había hecho López al pacto alcanzado en la Ley de Ordenación. «En ninguna parte del acuerdo figura que la Junta tenga que recurrir la reforma local. Lo que sí está escrito es la obligación que tenemos de desarrollarlo», dijo.
Ana Redondo recriminó a la Junta que elimine médicos del medio rural argumentando que atienden pocas cartillas mientras pide a Montoro que tenga en cuenta los factores que encarecen la prestación de servicios en los pueblos. «Ustedes aplican el coste estándar con una mano y piden el coste efectivo con la otra», dijo.