Herrera llama a anteponer la unidad al interés electoral del mapa
El presidente pide consenso a los grupos para asuntos como la financiación.
León de la Riva, Juan Vicente Herrera, García Cirac y Ruiz Medrano en la recepción.
El jefe del Ejecutivo autonómico, Juan Vicente Herrera, reclamó ayer un esfuerzo por el consenso a la oposición parlamentaria —en un mensaje especialmente dirigido a los socialistas— para desarrollar unidos la Ley de Ordenación.
El presidente reivindicó la oportunidad de ir de la mano en un proyecto de «vertebración y cohesión de la Comunidad» que, en su opinión, debe estar por encima de «quebrantos, discrepancias, y de momentos preelectorales o electorales».
Son las primeras palabras que pronuncia Herrera en la última semana, cuando la tensión entre su Gobierno y el PSOE se ha disparado a cuenta de la aplicación de la ley autonómica. Se produjeron ayer, en los pasillos de las Cortes, antes de participar en los actos de conmemoración del 31 aniversario del Estatuto de Autonomía.
El presidente empleó un tono muy conciliador. Cuando lanzaba este mensaje, conocía ya el resultado que había deparado la reunión del grupo de trabajo, donde Junta, PP y PSOE abordan el encaje de las reformas territoriales autonómica y nacional con el objetivo de desatascar el desarrollo de la Ordenación.
No por casualidad, se había referido a la ley regional como una norma que «pretende garantizar la pervivencia de instituciones básicas de representación de los ciudadanos en el mapa municipal», es decir, los ayuntamientos, adelgazados en competencias por la reforma local de Rajoy, y «garantizar la prestación de los servicios, con calidad y equidad».
Herrera se mostró comprensivo con el papel de la oposición, de «discrepar en tantas y tantas cosas en la gestión y en el día a día» del Gobierno, pero incidió en que hay asuntos trascendentales que requieren dejar a un lado esta posición y sentarse junto a quien gobierna.
Entre ellos citó también la próxima reforma del modelo de financiación autonómica, un «debate nacional tan importante», para el que reclamó una posición común, de cierre de filas en la defensa de los «principios que marca el Estatuto».
En el mismo día en que el Congreso acogía la celebración del Debate del Estado de la Nación, el presidente de Castilla y León –que terminado el acto en las Cortes viajó a Madrid– señaló que el consenso «predicable» en el proyecto político de Castilla y León era extrapolable al Parlamento nacional.
Sin pretender «dar lecciones a nadie», exhortó a las fuerzas políticas nacionales a «cerrar filas en lo fundamental». Y bajo este paraguas englobó dos asuntos: la crisis demográfica y el órdago indenpentista de Cataluña.
Para el primero, reclamó atención para las seis comunidades —entre ellas Castilla y León— que el lunes se reunieron en Zaragoza, donde reclamaron una estrategia nacional, pero también europea, para frenar la despoblación.
Para el segundo, exigió una «respuesta valiente, coherente, constructiva» ante el «riesgo y reto» que plantean, «con tensión institucional», algunos partidos y gobiernos nacionalistas, que «quieren romper la esencia del modelo constitucional, que es el modelo autonómico», resumió.
A él se había referido Herrera previamente, para elogiar el Estado de las autonomías y destacar la «madurez» lograda por Castilla y León y consagrada en su Estatuto. Una norma suprema que, como apostilló, concitó la máxima unidad política y social.