Diario de León

López dinamita el plan de Villarrubia con la ‘tercera vía’ para desatascar la Ordenación

Plantea una reforma local propia para «paliar el desastre» de la estatal y ‘aparca’ las batallas abiertas.

Óscar López pide explicaciones.

Óscar López pide explicaciones.

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raquel sastre | valladolid
León

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El portavoz del Grupo Socialista en las Cortes, Óscar López, se sacó ayer de la manga una tercera vía para avanzar en el desarrollo de la Ley de Ordenación, con la que no sólo logró desatascar el conflicto enquistado con la Junta, sino también dinamitar la estrategia de su secretario general, Julio Villarrubia.

Durante la sesión de control, López planteó al jefe del Ejecutivo autonómico, Juan Vicente Herrera, la confección de una «reforma local propia», en el plazo de un año, al amparo de lo recogido en la disposición final décima de la Ley de Ordenación; una norma que serviría para «matizar y paliar el desastre» de la legislación nacional, señaló.

Aunque negó darse por vencido en su pretensión de que la Junta recurra la ley de Rajoy o dé marcha atrás en la reestructuración de plantilla en Atención Primaria —los dos motivos que el PSOE ha alegado para frenar el desarrollo de la Ordenación— lo cierto es que el portavoz socialista ha buscado una oportunidad para el acuerdo, que Herrera aceptó sin dilación: «Le digo que sí, ¡adelante!».

En la práctica, el nuevo planteamiento de López —a priori asumible por el Gobierno autonómico, en tanto está recogido en su ley— deja en vía muerta las negociaciones que el secretario general de los socialistas estaba manteniendo con el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, en el grupo de trabajo creado para analizar la compatibilidad de las reformas territoriales autonómica y nacional.

De que el estado de situación PP-PSOE ha dado un giro en veinticuatro horas dan fe no sólo esta tercera vía abierta para «desatar el nudo» —en palabras de López—, sino el tono empleado por el portavoz socialista y el presidente en el cara a cara, que se redujo a un solo turno.

El portavoz socialista comenzó elogiando el acuerdo fraguado en junio: «Hay acuerdos para la galería y otros [como aquél] en la galería de los buenos acuerdos», subrayó. Reconoció sentirse «muy orgulloso» de él y asumió que «se ha cumplido al cien por cien».

A continuación se refirió a las dos «dificultades» que han puesto en jaque la aplicación de la ley nacida del acuerdo. Citó la reforma local que «Rajoy no pactó con nadie» y se reafirmó en que el PSOE la recurrirá. Pero abandonó el tono desafiante con que hasta ahora había exigido a la Junta que se sumase a su batalla. De hecho, se limitó a decir: «No renuncio a que la recurran».

También templó su discurso crítico con la reordenación sanitaria. «Le reconozco que no tiene la gravedad que [tuvo] el cierre de las urgencias rurales», dijo. Después acusó al Gobierno autonómico de «no decir la verdad» al afirmar que no se verá afectada la intensidad en la atención a los pacientes y denunció que este «recorte» contraviene el mantenimiento de los servicios «pactado» en la Ley de Ordenación.

«Ha llegado a un cruce. Elija el camino: puede hacer el mapa solo o por acuerdo», zanjó Óscar López, dejando claro que la segunda opción pasa por una reforma local propia y ningún recorte más.

Herrera aceptó sin dudarlo: «El Gobierno le dice sí de antemano», dijo. Enumeró todos los asuntos contenidos en la ley, que están pendientes de desarrollo. Y empezó por la «reforma en profundidad» de la normativa actual en materia de régimen local; la participación de los municipios en los ingresos de la Comunidad; el «diseño y aprobación conjunta» de los mapas de ordenación; y el reglamento de las mancomunidades de interés general, para «dar respuesta a los inconvenientes» de la ley nacional.

Antes se había apresurado a matizar que, si alguien es responsable de que la Ordenación no avance es el PSOE y su división interna, porque el PP podría hacerlo con su mayoría absoluta. «No me hable de nudos, corbatas ni horcas (...) Pongámonos de acuerdo. A nadie le favorecen esas idas, venidas, entradas, más propias de un vodevil o de una película de los Lubitsch. ¡Por favor! Somos mayores y esto no es una relación de amor-odio», espetó el presidente.

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