Ángel del Río DIRECTOR DE UNIVERSIDADES DE LA JUNTA
«La Junta resolverá las becas en febrero y los alumnos con derecho tendrán ayuda»
El director general de Universidades de la Junta, Ángel de los Ríos, asegura que este año su departamento resolverá las becas universitarias en el mes de febrero, en lugar de junio o julio como venía realizando otros años. Además, mantiene el compromiso de que ningún alumno que cumpla con los requisitos establecidos se quede sin ayuda de estudios.
Ángel del Río, durante un momento de la entrevista.
Avanza el nuevo modelo de becas universitarias complementará a las del Ministerio y otorgará ayuda a los que no cumplan los requisitos académicos del Gobierno y dará una complementaria a los de rentas más bajas, al tiempo que también cubrirá las necesidades de aquellos que aprobando el 80 y 60 por ciento de los créditos no llegan a la nota media exigida por el Ejecutivo central.
—¿Cómo se plantea el inicio de curso?
—En principio, debería ser un curso normal porque ya están en marcha todas las titulaciones del sistema de Bolonia y extinguidas las antiguas, excepto Medicina, que son seis años. El sistema está plenamente adaptado y debería ser un curso normal.
—¿Cómo está siendo la matriculación?
—Son datos provisionales porque falta la matrícula de septiembre, pero de momento son ligeramente más bajos que el año pasado, aunque hasta el 15 de octubre no se sabrá con precisión. No obstante, el descenso es ligero y serán cifras parecidas a las del curso pasado y se produce por la caída poblacional.
—¿Ha dicho que la adaptación a Bolonia ya está afianzada, pero hace poco se ha abierto un debate sobre si los grados tendrían que ser de tres cursos, en lugar de cuatro, y dos los de master. ¿Esto no supondría expulsar del sistema a los alumnos con menos recursos?
—Después de todo el trabajo y con todas las titulaciones a cuatro años, pasarlas a tres es un poco complejo. Las universidades lo ven con preocupación porque en 15 años los planes de estudio han cambiado tres o cuatro veces y esto ha producido cansancio en las universidades, que son reacias a este cambio. Además, el hecho de que el sistema cuatro más uno sea peor que el tres más dos es muy discutible porque no todas las titulaciones son iguales y no existe un modelo universal. Ningún país tiene un sistema de tres más dos puro o cuatro más uno puro, sino que conviven. Ahí el Ministerio quedó en que iba a reflexionar sobre este asunto y yo creo que lo hará. En cuanto a los efectos sobre los alumnos, no significa que todos tengan que hacer el master. De hecho el paso de tres años a cuatro ha encarecido los estudios universitarios porque todos aquellos alumnos que pensaban hacer carreras cortas de tres al pasar a cuatro les obliga a estar un año más en la universidad. El problema no es tanto la matrícula, sino estar un año más en la universidad que supone un coste más para las familias. Otra cosa es que lo que sí se exige es la formación continua a lo largo de la vida. Necesitamos un sistema formativo más continuo y eso es algo que las universidades si que deberían desarrollar. El master es una parte pero puede ser otro tipo de formaciones continuas.
—¿Esta formación continua debería mejorar, a su juicio, en las universidades?
—No se ha desarrollado lo suficiente. Las universidades están muy centradas en las titulaciones oficiales, la enseñanza oficial y no están dedicando esfuerzos a la formación continua para adaptar a los profesionales a los conocimientos que la nueva sociedad exige pero yo creo que es una cosa que poco a poco se irá desarrollando.
—Hace unos días se publicó que el Ministerio pretende incrementar el número de grados bilingües, ¿cómo ve esta propuesta Castilla y León?
—Es cierto que nuestra debilidad es que tenemos pocos alumnos de otros países, debido a que no se imparten grados en otros idiomas. La propuesta del Ministerio es una buena idea, el poner los primeros cursos en inglés y en castellano. La idea sería poner primero el primer curso, luego segundos primero. Es una buena idea pero no se puede improvisar porque necesitamos profesores que hablen inglés y posiblemente no en todas las asignaturas los tengamos y por lo tanto ahí habría que acometer un programa y esto como todo cuesta dinero y habría que dotar el presupuesto.