La micología mueve más de 130 millones, el doble de un año normal ítulo cuerpo 38 para noticias principales 4 líneas
El beneficio del sector se reparte entre la recolección, la hostelería y el turismo.
La micología ha movido en el último año un volumen de negocio que ha rebasado los 130 millones de euros en Castilla y León, lo que supone más del doble que el movimiento económico de una campaña normal, según se puso de relieve en unas jornadas celebradas ayer en Zamora.
El incremento del valor económico se ha debido principalmente a que el pasado otoño la campaña fue «excepcional» y se registró un récord de producción en algunas zonas como en Soria, con la mejor campaña de los últimos veinte años, según declaró a Efe el director científico del proyecto Micocyl, Fernando Martínez-Peña.
Del volumen de negocio, cerca del 40 por ciento es valor añadido que se genera a través de las empresas comercializadoras, mientras que un 39 por ciento corresponde al dinero que mueve el turismo micológico y la restauración y la hostelería relacionada con las setas y hongos comestibles.
Además, cerca del 1 por ciento del volumen económico corresponde al dinero que se abonan por permisos de recolección como contraprestación por los derechos de propiedad en un área de 400.000 hectáreas de la Comunidad, según ha detallado este experto.
En Castilla y León existen actualmente una treintena de empresas comercializadoras del sector micológico y en España rondan el centenar, que trabajan principalmente con una veintena de especies de alto interés comercial entre las que las más conocidas son los boletus edulis, níscalos y trufas.
Acción policial
Por su parte, la gerente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (Cose), Patricia Gómez, reclamó un mayor control por parte del Seprona de la Guardia Civil de los robos de setas que generan «alarma social».
Estos robos, según indicó a Efe, causan daños porque se producen principalmente por bandas en su mayoría integradas por ciudadanos de nacionalidad rumana que «arrasan» la zona y causan daños medioambientales porque no siguen los códigos de buenas prácticas en la recolección.
Además, según agregó, posibilitan una economía sumergida de compra de setas y hongos comestibles.