El presidente y sus «familias»
Quiñones, Cospedal y Juárez, entre otros.
Su «cuca» familia de «siempre», incluida su sobrina y su «querida Marisol», su «familia parlamentaria», los consejeros que le han acompañado estos años y su «familia política»...
Con catorce años de experiencia como presidente, un Herrera que se confesó «ilusionado» como la primera vez, también se acordó de las dificultades por las que han pasado los ciudadanos y tuvo palabras de elogio para el trabajo de los empleados públicos.
Y se acordó de su familia del diálogo social, de la de las organizaciones agrarias, del imprescindible tercer sector, «lo mejor de lo mejor» de la Comunidad, y de sus otras grandes familias, como la parlamentaria, a la que ofreció diálogo y trabajo en cuatro años en los que el PP no tendrá mayoría absoluta por primera vez desde 1991. Tampoco faltó su «familia política» y ahí se dirigió a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, presente en la toma de posesión, para darle las gracias.
Herrera confesó también que se siente «orgulloso de ser un humilde militante» del PP, que le ha dado la oportunidad de «ser lo que es en política y navegar en un proyecto» que entiende lo que es España pero también el compromiso autonómico.
«No son incompatibles estos dos amores», aunque «por encima» del que siente por Castilla y León «no existe nada».
Y siguiendo con sus otros amores, Herrera se dirigió a su familia, pequeña «pero cuca», con su sobrina que le ha visto crecer al frente de la presidencia de la Junta; o su «querida Marisol», esa que lleva años «esperándole los fines de semana» en su Burgos natal. Son, junto a su «cogollito de buenos y viejos amigos de Burgos, León y Ribera del Duero», su «soporte vital básico», la «mayor de sus seguridades», «su fuerza».
Aunque arrancó su toma de posesión tras jurar el cargo con la promesa de un discurso breve, el propio Herrera reconoció que al menos en eso de la retórica no había cumplido lo prometido y concluyó comprometiendo su «coraje, entusiasmo e ilusión» para estos próximos cuatro años. En el acto no hubo grandes ausencias, salvo otros presidentes de la Junta, José Constantino Nalda y Juan José Lucas, que excusaron su asistencia por problemas de agenda. La ausencia más notoria fue la del socialista Ángel Velasco, que el viernes estuvo en el debate de investidura y que falleció el pasado domingo, y para quien hubo palabras de recuerdo de su trayectoria personal y profesional como parlamentario y miembro del Consejo Consultivo.