La Junta activa por decreto el plan para el retorno de los emigrantes
La reunión con el Grupo de Trabajo de Emigración repasa los proyectos de las casas regionales .
José Antonio de Santiago-Juárez durante la reunión del Grupo de Trabajo de Emigración. R. GARCÍA
efe | valladolid
La participación desde el primer momento constituirá el eje de la elaboración del nuevo Plan para la Ciudadanía del Exterior y del próximo Decreto que regulará las casas regionales en el mismo ámbito, con las necesidades propias del siglo XXI.
El vicepresidente y consejero de la Presidencia de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, anunció ayer el arranque de estas iniciativas tras una reunión con el Grupo de Trabajo de Emigración, presidida por el titular del Ejecutivo autonómico, Juan Vicente Herrera.
El consejero situó el encuentro desarrollado en las reuniones de trabajo anuales del órgano de participación con las casas regionales de Castilla y León en el exterior de España, para repasar las líneas de trabajo y proyectos, y en la constitución de un subgrupo de trabajo centrado en los castellanoleoneses en el extranjero.
Explicó que la reunión ha incluido la revisión de las actuaciones que tienen que ver con las casas regionales y los emigrantes, para evaluar su cumplimiento y «proponer actividades nuevas» destinadas a facilitar el retorno de quienes quieran hacerlo.
Detalló que se iniciarán los trabajos para el III Plan para la Ciudadanía del Exterior, con un plazo hasta el 30 de junio, con un modelo «diferente», de participación, ya ensayado con el Plan de Cooperación al Desarrollo.
«Que la participación empiece desde cero, con el papel en blanco», resumió el vicepresidente, quien subrayó la aprobación del plan de Cooperación por consenso.
Abogó en este sentido por que el III Plan, con plazo hasta el 30 de junio, se forje «de abajo a arriba, que ellos hagan las propuestas» y, a partir de ahí, confeccionarlo.
También se fijó un plazo de 30 días para plantear aspectos vinculados con el nuevo Decreto que va a regular las casas regionales en el exterior, debido a que la norma actual data de la década de los 80, en función de épocas en las que los ciudadanos empezaban a emigrar y se generó un movimiento de unión inspirado por «la nostalgia y la ayuda mutua».
Ahora, en el siglo XXI, «ellos -los emigrantes- reclaman otra cosa», porque hablamos de ciudadanos que en gran parte son de tercera generación, con una mayoría de padres o abuelos que nacieron en España, concretó.
Ellos consideran que las Casas Regionales tienen que representar «un papel más de agentes de la Comunidad», junto a preservar los valores y defender el patrimonio castellanoleonés.
Además deben desempeñar una función de «difusores», de ayuda a empresarios para facilitar su presencia en esos países, «ser auténticos agentes de la Comunidad de Castilla y León en el exterior», dentro de las capacidades de cada uno, defendió.