En la batalla de Atapuerca se recrea la historia de Castilla
Actores del municipio revivieron ayer el 1 de septiembre de 1054.
Muerto el rey García III de Navarra coronan a su hijo en el campo de batalla. SANTI OTERO
efe | burgos
El rey de Navarra, García III, volvió a morir dignamente en el campo de batalla de Atapuerca, víctima de la traición de Sancho Fortún, sin que la recién estrenada declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional haya evitado el dramático desenlace del enfrentamiento entre dos hermanos.
La ladera adyacente a la iglesia de Atapuerca (Burgos) acogió ayer tarde la vigésimo segunda recreación de la batalla de Atapuerca. De la mano de doscientos actores del municipio, varios miles de espectadores viajaron al 1 de septiembre de 1054, a la contienda en la que se enfrentaron dos reyes. Lucha fratricida impulsada por ambiciones políticas, envidias y viejas rencillas que ni los abades de Santo Domingo de Silos y San Salvador de Oña lograron parar, y que cambió la historia de Castilla.
La batalla de Atapuerca enraíza en la batalla de Tamarón de 1037, cuando Fernando I, por entonces conde de Castilla, le pide ayuda a su hermano, García III, para vencer al rey de León Vermudo III. Le promete las tierras del norte de Burgos, entre las que estaba Atapuerca, y como Fernando sale victorioso de la contienda, durante diecisiete años Atapuerca será parte del reino navarro. Fernando I, ya como rey de León y conde de Castilla, se arrepiente e intenta negociar con su hermano la devolución de las tierras, para crear un Condado poderoso.
Las negociaciones son infructuosas y tras un parlamento lleno de reproches entre García III y Fernando I se inicia una batalla encarnizada en Atapuerca, que ocasiona bajas numerosas.