Junta y diputaciones dotarán de depuradoras a pequeñas poblaciones
Un estudio determinará las infraestructuras necesarias y su coste.
j. a. | valladolid
La Junta y las nueve diputaciones provinciales trabajan en un nuevo plan para depurar las aguas residuales de las pequeñas poblaciones, es decir, aquellas que tienen menos de 2.000 habitantes equivalentes y no pertenecen a ningún espacio natural. Esta estrategia busca dotar de estas infraestructuras a toda la Comunidad, a partir de un sistema de tratamiento sostenible, que partirá de un estudio y se ejecutará en al menos las próximas dos legislaturas.
El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, anunció la puesta en marcha de este plan, que consideró «de Castilla y León», para abordar la depuración de aguas residuales del «orden de cientos» de pueblos de la Comunidad, que no cuentan con ningún sistema, debido a la inversión que exige y las capacidades que ellos y las diputaciones tienen.
Por ello, Suárez-Quiñones explicó que la Junta y las diputaciones establecerán en un convenio de colaboración el compromiso de las dos administraciones con este proyecto, que se basará en un estudio «importante» y «complejo» para determinar el número de infraestructuras necesarias, la inversión, el sistema de tratamiento más adecuado y el modelo de financiación.
En ese sentido, Medio Ambiente pretende alcanzar el 100 por 100 de depuración en Castilla y León, un objetivo para el que Suárez-Quiñones se plantea dejar fijado los objetivos en este mandato y el modelo de financiación entre la Junta, los ayuntamientos y las diputaciones. Además, se deberá decidir si debe implantarse un sistema de cobro a los ciudadanos, para en función de las capacidades económicas, determinar las aportaciones.
Suárez-Quiñones explicó que el próximo gobierno podrá asumir la ‘hoja de ruta’ acordada por la Junta y las diputaciones o mejorarla para que en el horizonte de las dos próximas legislaturas ejecutar en su totalidad las actuaciones que se determinen. Además, señaló que deben ser «cautos», puesto que a la inversión inicial, se deben añadir los costes de mantenimiento.