«La esperanza son pequeñas islas en un escenario general que es desolador»
«La esperanza son pequeñas islas en un escenario general desolador, gracias en parte a la inmigración», asegura el vicedecano de Economía e Infraestructura de la Facultad de Geografía de la Universidad de Salamanca, José Ignacio Izquierdo. «En los pueblos se mantiene un nivel estable, pero bastante crítico de población, gracias a la incorporación de familias de extranjeros, entre otras cosas por trabajos de atención doméstica o hostelería», apunta a Ical.
Comparte con Del Molino que esta tendencia iniciada a mediados del siglo pasado es «irreversible» desde el punto de vista estrictamente demográfico en Castilla y León, a pesar de todas las políticas puestas en marcha «para contener el proceso». «Se conocía lo que podía pasar, con generaciones huecas y sin renovación por la base», lamenta este palentino, quien apuesta por otras medidas, «porque en cada actualización del padrón se consigna un núcleo más despoblado». Al respecto, saluda los «esfuerzos» de la Junta, pero considera que «parten de una visión urbana más allá de lo rural».
Entre las medidas esperanzadoras que propone, enumera que no se pierdan nunca los recursos que se han conservado hasta ahora, los parques naturales y nacionales, es necesario vender el patrimonio cultural… «Todo ello es gracias a la gente que ha sobrevivido en los pueblos. Esto se ve muy lejano desde los que toman decisiones y no terminan de ver estos procesos. Hay que cambiar la concepción del medio rural, no sólo es un área de recreo medioambiental o arqueológico», asevera. Admite que en la Meseta Norte la situación de la ‘España vaciada’ es «más complicada aún», pero observa esperanza» en las zonas más centrales de Castilla y León debido a los modos de vida, frente a la periferia. «Teniendo en cuenta las telecomunicaciones y la generalización de sistemas de gestión y venta de productos a través de internet, una política buena sería una dotación al respecto al mismo nivel que el resto del país, promocionar el trabajo online, para que la gente no se desplace todos los días a la ciudad y que negocios pueden prosperar con recursos que a veces quedaban abandonados», desliza. Y en este apartado, cobra mayor relevancia, dice, el sector primario, donde la PAC «debe ser una garantía, pero que no anime al campesinado a dejar de trabajar por cobrar una subvención». «Para ello hay que mejorar los precios en el sector y rentabilizar la explotación y el trabajo», sostiene Izquierdo.