Dos superincendios arrasan Ávila
Una de las grandes lenguas de fuego, que ha calcinado ya 10.000 hectáreas, tuvo su origen en el incendio de un automóvil Las llamas han obligado a desalojar a cientos de vecinos y veraneantes Ávila habilita pabellones
Vecinos de Robledillo (Ávila) y de pueblos cercanos colaboran en las labores de extinción del incendio. RAÚL SANCHIDRIÁN
Con la primera ola de calor del verano han llegado también a España los superincendios, fuegos voraces y descontrolados que en cuestión de horas arrasan superficies forestales superiores a las 500 hectáreas y cuyo control es un enorme reto y entraña un gran riesgo, incluso vital, para los miembros de los equipos de extinción.
Dos lenguas de fuego calcinan desde el sábado amplias extensiones de matorral, pasto y arbolado en las provincias de Avila y Castellón y sus llamas, alimentadas por temperaturas que en ocasiones superaron los 40 grados, han cercado a varios pueblos en, lo que ha obligado a evacuar por precaución a centenares de vecinos y de veraneantes.
El primero de los superincendios del fin de semana, el más grave de España, se inició el sábado por la mañana en el término municipal abulense de Navalacruz, cuando un vehículo que ardió por accidente en el arcén de la N-502 prendió la vegetación colindante y desencadenó un enorme incendio que, ayer ya había quemado unas 10.000 hectáreas de terreno forestal, según los cálculos preliminares realizados por las autoridades y los técnicos.
Los frentes, que trazaron un perímetro superior a los 40 kilómetros, no dejaron de avanzar durante la madrugada lo que obligó a decretar el nivel 2, el que detecta riesgo grave para las personas y sus bienes, y a desalojar los pueblos más próximos a Solosancho, Villaviciosa y Robledillo. Horas después, las evacuaciones se extendieron a más de 500 vecinos de Riofrío, Sotalvo y Palacios de Sotalvo. Para albergar a los desalojados se habilitaron en Ávila capital los pabellones deportivos Carlos Sastre y Lienzo Norte.
En la extinción de este fuego trabajaban personal y medios aéreos y terrestres de Castilla y León, el Gobierno central y las comunidades autónomas próximas de Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura, así como 191 militares de la UME, que acudieron a la llamada de auxilio de la Junta de Castilla y León.
Los trabajos de extinción, con potente despliegue técnico de hidroaviones, helicópteros y brigadas de tierra, tampoco han podido controlar el otro fuego, el de El Raso, en el municipio de Candeleda, donde han desaparecido ya calcinadas casi 500 hectáreas de pino, roble en bosques de gran valor ecológico y paisajístico.
El fuego se inició a poca distancia del casco urbano y ha obligado a desolajora a los vecinos después de que ardieran una nave y cuatro viviendas, dos de ellas habitadas. Hay 300 personas trabajando en la extinción, sin contar a los vecinos, que con sus rudimentarios medios tratan de impedir el avance de las llamas sobre los pueblos.
El centro operativo de control de este fuego, integrado por 80 profesionales, se trasladó ayer por la noche al Centro de Congresos y Exposiciones de Ávila.
La Junta también pidi´po ayer ayuda a la comunidad de La Rioja para luchar contra otro fuego, este en Pancorbo, Burgos, declarado de nivel 2 y que ha provocado el corte de la A-1.
Las primeras investigaciones apuntan a que el fuego que arrasa parte de la provincia de Castellón se inició el sábado por la tarde, en un paraje del municipio de Azuébar, por la caída de un rayo procedente de una tormenta seca. El fuego pronto comenzó a extenderse hacia zonas pobladas de lo localidad, por los que la Generalitat decretó la situación 2 y evacuó, poco después de las tres de la mañana, a los aproximadamente 300 vecinos y visitantes. Los desalojados fueron ubicados provisionalmente en salones multiusos de las poblaciones próximas de Soneja y Sot de Ferrer.
El incendió, que ya ha quemado más de 500 hectáreas de monte, ha exigido la concentración de una gran cantidad de efectivos por haberse originado en un área muy agreste y de difícil ataque por los efectivos terrestres. Además de 23 aeronaves, trabajaban para su control más de 500 bomberos y militares de la UME.