Ayuso firma un armisticio
La tan ansiada unidad y la bajada de decibelios reclamada hasta ahora con escaso éxito desde la calle Génova encontró ayer eco en el congreso del PP de Castilla-La Mancha. Asistieron por separado Teodoro García Egea e Isabel Díaz Ayuso y no hubo navajeo verbal ni declaraciones altisonantes.
El secretario general del partido y la presidenta de la Comunidad de Madrid compartieron el mensaje unitario y dejaron a un lado sus rencillas por el liderazgo regional del partido.
García Egea fue el encargado de abrir el cónclave de Puertollano, en Ciudad Real, e hizo como que no existía la disputa en la Comunidad de Madrid, en la que es uno de los actores protagonistas. El número dos del PP pidió «unidad» en el partido para acometer «retos mayores», léase ganar las próximas elecciones generales para que Pablo Casado se instale en la Moncloa. Aunque en su discurso deslizó dos frases que tanto podían servir para ensalzar el papel de Casado como para recriminar a Ayuso.
Un líder, dijo el secretario general, es «capaz de ver lo que va a ocurrir detrás de la tormenta» y es el que mantiene «el rumbo en medio de las turbulencias». La presidenta madrileña, por si acaso, no se dio por aludida.
No hay que leer todo en clave de las diferencias internas, vino a decir.
La intervención de García Egea fue saludada con una correcta ovación de los asistentes. Muy diferente a los aplausos a discreción y vítores con que fue recibida Ayuso a su llegada al congreso.
La presidenta madrileña se sumó a las demandas de unidad del secretario general, pero precisó que en el PP se vive ahora un momento tenso, como «pasa siempre en todos los partidos, las familias y empresas cuando hay elecciones internas».
Y es que la presidenta madrileña, aplaudida y vitoreada, se convirtió en la protagonista del congreso del PP de Castilla-La Mancha.