Es menos gravoso comprar que alquilar, aunque parezca mentira
Hay dos salidas para «aliviar» el bolsillo de los jóvenes: una de ellas es la de compartir piso y otra es la de comprar una vivienda. Y es que así como alquilar un piso en España supone un 79,2% del salario para un joven, una hipoteca es algo menor, y de media cuesta un 51,1%.
De hecho, mientras diez comunidades están por encima del 60 % en el alquiler, en el caso de las hipotecas es mucho menor, y sólo tres de ellas (Baleares, Madrid y Euskadi) están por encima del 60%, aunque sólo Castilla-la Mancha está por debajo del 30 % (con un 29,4 %), con lo cual en todas menos en La Mancha los jóvenes también tienen que sobreendeudarse para comprar.
Comprar un piso también tiene al mismo tiempo un gran inconveniente: hay que contar con una entrada. De media, un joven tiene que destinar 3,8 veces su salario neto anual, es decir, tiene que dar su salario neto de casi cuatro años para poder pagar la entrada del piso y empezar a pagar, después y de manera mensual, la hipoteca.
Para Báez, esto es un «impedimento» para el que se deben «aplicar medidas» porque, «por mucho que después la hipoteca sea más barata, con esa gran barrera se torna imposible comprar un piso». Es «un bucle», dice, porque lo que se consigue, mediante la imposibilidad de acceder a la compra de un inmueble por su entrada, «es que se siga alquilando», al ser «casi inaccesible» pagar esa suma de dinero.