La monjas rebeldes de Belorado logran llevar ante el juez al arzobispo de Burgos
Iceta niega los tres presuntos delitos que le imputan las exreligiosas

El arzobispo de Burgos, en el juzgado.
El arzobispo de Burgos y comisario pontificio de los monasterios de Belorado, Orduña y Derio, Mario Iceta, negó hoy en su declaración ante la titular Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Briviesca los presuntos delitos de coacciones, administración desleal y revelación de secretos, de los que le acusan de modo «torticero» las exreligiosas clarisas de Belorado —la exabadesa y otras monjas— en una denuncia de julio de 2024, archivada inicialmente, que se ha reabierto por orden de la Audiencia Provincial. Iceta, que declararó en calidad de investigado dijo que no tiene que defenderse de nada porque, como ha asegurado, ha ejércido su responsabilidad «desde el cargo que le ha encomendado la Santa Sede «y que el Vaticano le ha reconocido con ese nombramiento.
El arzobispo de Burgos ha sido rotundo al afirmar que no se puede transformar "una entidad jurídica canónica en una entidad privada de una serie de socias", en relación al estatus que quieren adquirir las cismáticas. "Así lo están diciendo continuamente los ministerios", ha apuntado; y por eso "no se inscribe en el Ministerio del Interior a una asociación porque no puede ser resultado de una transformación canónica".
Tales declaraciones las ha efectuado Mario Iceta al llegar a las puertas de Juzgado de Briviesca poco antes de las 10.30 horas, con mucha antelación dado que estaba previsto que declarara como investigado a partir de las 13.00 horas.
El prelado, que ha llegado acompañado de Sor Carmen, de la Federación de clarisas Aránzazu, y Sor Amparo, la única religiosa que abandonó Belorado de inmediato nada más producirse el cisma, ha asegurado que hasta "en seis ocasiones" se ha requerido tanto por burofax como por vía notarial "la entrega de documentación del monasterio, de las cuentas, de los contratos y, pese a ello, hasta el día de hoy no ha sido posible". Solo tienen dominio sobre algunas de las cuentas y sobre la gestión de ciertos gastos.
Las cismáticas no han entregado "ningún tipo de documentación" y el propio Iceta se ha ido enterando de algunos gastos poco normales. Hasta el momento, a la Federación de Clarisas "le ha costado 360.000 euros" la gestión y en el mes de abril "se acaban de ingresar 20.000 euros más" para pagar gastos corrientes.
Con ese dinero se paga "a empleados, la luz, gas, multas, impuestos, el rénting de dos coches, los seguros de cuatro coches y arreglar las cuestiones también laborales de once trabajadores", ha concretado Iceta.
Con respecto a la revelación de secretos, el religioso también ha rechazado tal imputación y concreta que su actuación se ciñe a "transparencia en la gestión" y a una forma de "arrojar luz", como se hace en los obispados.

Las exmonjas clarisas de Belorado acuden a declarar al juzgado de Briviesca
Por su parte, las exmonjas cismáticas de Belorado, encabezadas por la exabadesa, Laura García de Viedma, han asegurado ante la jueza de Briviesca, en calidad de denunciantes por coacciones, revelación de secretos y administración desleal por parte del arzobispo de Burgos, Mario Iceta, haber sufrido un perjuicio "fuerte y prolongado".
La exabadesa ha asegurado al llegar al Juzgado que para ellas es "un día importantísimo" porque tienen la ocasión de ratificar una denuncia que han considerado "justa".
Precisamente, es ese "sentimiento de justicia" el que buscan tras haber un "perjuicio" como el que han tenido. En medio de todo y con la denuncia, desean "que se escuche la voz de la comunidad", por lo que dejan en manos de la jueza considerar "qué es delito o no es delito".
Con esta denuncia las exmonjas cismáticas buscan recuperar su autonomía y seguir haciendo las cosas como lo venían haciendo, en tanto en cuanto creen que lo ocurrido es una "intromisión" en su vida de una manera "atropellada y tan impuesta desde fuera".
La primera denuncia fue interpuesta por Laura García de Viedma y Susana Mateo, mientas que la ampliación fue firmada por María Paz Ana Rubín e Isabel Jiménez Moratilla. Son las cuatro quienes han declarado este miércoles en Briviesca, juzgado al que pertenece Belorado.
Así, la Audiencia de Burgos ordenaba hace unas semanas al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Briviesca tomar declaración a monseñor Iceta y a las cuatro firmantes. Le denunciaron por los supuestos delitos de coacciones, administración desleal y revelación de secretos.

El arzobispo de Burgos y comisario pontificio de los monasterios de Belorado, Orduña y Derio, Mario Iceta, a su llegada al juzgado de Briviesca rodeado de policías y periodistas.
Por su parte Susana Mateo, otra de las exmonjas que firmó la primera denuncia, ha destacado la importancia que tiene la vista de cara a ratificar la "persecución" que sufren.
También ha subrayado la capacidad para "reinventarse" y "trabajar como auténticas negras para sacar adelante la comunidad" y sus necesidades y ha puesto en valor la "unidad" y que seguirán trabajando hasta que les "dure la fuerza", aunque ha subrayado la "unidad de la comunidad" para luchar juntas y su confianza en la providencia divina.
El portavoz de las exclarisas, Francisco Canals, por su parte, ha anunciado que este jueves, día 8 de mayo, cuando se cumple un año de la redacción de manifiesto católico, fuente y origen del cisma, las exmonjas van a sacar a la luz un "resumen" más ajustado del manifiesto.
Han "prescindido" del acento que le dio a ese texto la Pía Unión y la huella del supuesto obispo Pablo Roja y supuesto sacerdote Francisco José Ceacero y han reducido "las 86 páginas a 56", ha confirmado Canals que ha calificado a las cismáticas de "Selección Española" de las monjas de España.
La única clarisa de Belorado, más allá de las cinco mayores que no firmaron el manifiesto de salida de la Iglesia, Sor Amparo, ha afirmado que fue un pequeño grupo de las religiosas las que urdieron el cisma en secreto.
Sor Amparo, que ahora está en Vitoria en un convento alavés donde está "muy bien acogida por las hermanas de esa comunidad", ha asegurado que fue una sorpresa lo ocurrido en Belorado, "como lo llevaron entre ellas en un grupo, que nadie pudo saber hasta que se dio la sorpresa".
En ese momento fue cuando se levantó de la reunión y le dijo a Pablo Rojas, el supuesto obispo, "que eso no era así". No sabe "lo que buscan" sus ex compañeras, afirma que no lo entiende y que ella es "la primera" que abandonó esa idea. Además, ha lamentado la situación y ha reconocido que es difícil saber "lo que buscan" porque "es un poco raro todo".
La religiosa ha señalado que no le ha gustado "ver la televisión y las noticias" porque le da "pena que hayan llegado a lo que han llegado" y ha agregado darle lástima después de que hayan estado "viendo una vida de comunión, al menos exteriormente, de fraternidad, y de repente, que salga todo esto...".
Sor Amparo ha acompañado al comisario pontificio Mario Iceta y a Sor Carmen, la representante legal de las clarisas de la Federación Nuestra Señora de Aránzazu. Ninguna de las dos clarisas reconocidas como tales ha sido llamada a declarar, no obstante, han acompañado a Iceta.
La religiosa también se ha referido a las actas de Derio, uno los puntos fundamentales del conflicto, ya que la comunidad está compartida por este monasterio y el de Belorado. Era el que querían vender las entonces clarisas para adquirir el de Orduña y de las "inexistentes" actas del capítulo que debe decidir la venta, lo que han ratificado las clarisas 'oficiales'.