Su gestión sostenible ha logrado preservar la biodiversidad del territorio y dar visibilidad a los pueblos vallisoletanos
El Raso de Portillo: la historia viva de la tauromaquia castellana

miriam chacón
c. f. a. | león
n La esencia del campo bravo, la tradición secular y la defensa de una cultura profundamente arraigada han sido reconocidas en la edición 2024 del Premio Castilla y León de Tauromaquia. El galardón ha recaído en la ganadería El Raso de Portillo, un hierro legendario que hunde sus raíces en la Baja Edad Media y que hoy, más de seis siglos después, sigue siendo emblema del toro bravo en Castilla y León y fuera de sus fronteras. El jurado ha valorado por unanimidad la excepcional trayectoria de esta ganadería, considerada una de las más antiguas de España, como un testimonio vivo de la historia taurina de la comunidad. Con sede en Boecillo, Aldeamayor de San Martín y La Pedraja de Portillo, en la provincia de Valladolid, la finca El Raso de Portillo mantiene no solo la raza y la bravura de su ganado, sino también un compromiso férreo con el medio rural y el entorno natural en el que se asienta. Lo que distingue a esta ganadería, además de su longevidad, es la pureza y fiereza de sus toros, que año tras año brillan en plazas de primer nivel, con especial proyección internacional en Francia, donde el cartel de El Raso de Portillo goza de gran prestigio.
El jurado ha destacado que esta casta singular no es fruto del azar, sino de una selección cuidadosa y una crianza ligada a la tradición más exigente del toro bravo. Su presencia en festejos importantes y el respeto que genera entre los profesionales del toreo y los aficionados avalan su prestigio. Pero la relevancia de El Raso de Portillo no se queda en el albero. La ganadería ha impulsado diversas iniciativas para fomentar la cultura del toro y acercar la tauromaquia a nuevas generaciones y públicos. Su bolsín taurino anual para jóvenes promesas se ha convertido en una plataforma de proyección para novilleros en ciernes, y su agenda de actividades para asociaciones, clubs taurinos y visitantes internacionales contribuye al conocimiento del toro en su entorno natural. Este enfoque divulgativo y formativo ha sido también valorado como una forma eficaz de preservar y actualizar la tradición taurina en una época de transformación cultural y social. Otro de los aspectos más aplaudidos por el jurado ha sido su compromiso medioambiental. La finca de El Raso de Portillo ocupa una parte esencial del espacio protegido de Salgüeros de Aldeamayor, un enclave de gran valor ecológico compuesto por humedales y pinares que flanquean los ríos Duero y Cega. Gracias a la gestión sostenible de esta ganadería, se ha logrado preservar la biodiversidad del territorio y dar visibilidad a los pueblos vallisoletanos que acogen este espacio: Boecillo, Aldeamayor de San Martín y La Pedraja de Portillo, que ahora figuran en el mapa nacional no solo por su valor natural, sino también por su aportación a la cultura taurina.