Pide una indemnización por los perjuicios que se elevan a 150.000 euros
La hermana de Esther López pide 33 años para Óscar, el presunto asesino
Los padres piden también una indemnización de 500.000 euros por detención ilegal

Imagen una manifestación en recuerdo de Esther López
La hermana de Esther López solicita una condena global de treinta y tres años de cárcel para Óscar S.M, al que acusa del asesinato de la joven vecina de Traspinedo en enero de 2002, después de que ambos hubieran estado de copas en distintos establecimientos de hostelería de dicha localidad. Después de que en la jornada de ayer trascendiera el escrito de calificación provisional con el que se presentarán al juicio con jurado popular los padres de la fallecida, que solicitan una condena de 39 años de prisión y una indemnización de 500.000 euros por delitos de asesinato, omisión del deber de socorro, contra la integridad moral, detención ilegal y conducción temeraria, es ahora Inés López de la Rosa la que presenta su respectiva acusación en la que interesa un total de treinta y tres años de cárcel. De ese total, la hermana de Esther pide veinticinco años por el asesinato y diez años sin carné—con carácter subsidiario, dieciocho y medio por homicidio con dos agravantes o quince por homicidio-, doce meses de multa por omisión del deber de socorro, dos años de cárcel por daño moral y seis más de privación de libertad por detención ilegal, junto con las medidas de seguridad correspondientes relativas a la prohibición de comunicarse con la denunciante y de aproximarse a ella y su familia y, en concepto de responsabilidad civil, indemnizaciones por los perjuicios causados y los daños morales y psíquicos que se elevan a 150.000 euros.
En su relato de hechos, la acusadora particular se remonta a la noche del 12 de enero de 2022 en la que Esther López y distintos amigos, entre ellos el hoy único acusado, Óscar S.M, estuvieron en distintos locales de la localidad, hasta que ambos quedaron a solas en el vehículo de él. La persona que les dejó a solas y que también viajaba en el coche, Lucio Carlos, mantiene una versión en la que explica que Esther y Óscar se marcharon por la carretera camino de Traspinedo y que habían hablado de pasar la noche en casa de él.
Óscar dice que ella quería seguir de fiesta y que se bajó enfadada del coche en mitad de ningún sitio en una noche gélida, pero las pruebas, a juicio de la acusación particular, cuentan que él conduce hasta la urbanización Parque Romeral sin parar en ningún sitio. Llegan a la vivienda y minutos después, en aquel lugar apartado, aprovechando la noche fría de invierno y sin que nadie lo advirtiera antes, «todo cambia.
Aquí comienzan los pocos minutos que conducen a su muerte violenta. Aquí nace una ausencia, pues Esther nunca volverá a casa y sus padres denunciarán su desaparición en las horas siguientes, lo que iniciará una agonía de muchos días hasta conocer qué sucedió a su hija», sostiene la representación legal de Inés López.
A su juicio, las circunstancias que llevaron a la muerte violenta de Esther se iniciaron poco después de las 03.23 horas, en el interior o en las inmediaciones del domicilio de Óscar. «A raíz de una discusión, este la agredió físicamente, golpeándola en la cara y el cuello, causándole lesiones visibles en la zona ocular y cervical. Ante la violencia sufrida, Esther decidió huir, abandonando la vivienda y caminando hacia la calle Dos, portando su teléfono móvil, su bolso y las prendas con las que más tarde sería hallada».
Los datos de los teléfonos, continúa el relato de esta acusación particular, reflejan que Óscar salió tras ella y volvió a agredirla, pudiendo dejarla aturdida o inconsciente, especialmente teniendo en cuenta que, según afirman los forenses, había ingerido sustancias estupefacientes. Poco después, Óscar regresaría a su vivienda y minutos después condujo hasta donde se hallaba Esther y, «sin frenar ni dudar, la embistió por la espalda con la parte delantera derecha del automóvil, a una velocidad aproximada de 40-45 km/h, mientras ella caminaba con temeridad y desprecio por su vida».