Diario de León

El Pisuerga atraviesa con una gran crecida los 17 arcos del puente de Simancas

La corriente de agua acumula maleza y troncos sobre algunos de los 'ojos' de este puente medieval de piedra caliza

Aumento del caudal del río Pisuerga a su paso por la localidad vallisoletana de Simancas.

Aumento del caudal del río Pisuerga a su paso por la localidad vallisoletana de Simancas.Miriam Chacón

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Ical

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El río Pisuerga atraviesa con una gran crecida el puente de piedra de Simancas, tras alcanzar un caudal de 654 metros cúbicos por segundo aguas arriba, en la ciudad de Valladolid. El nivel del río, que ha anegado las zonas aledañas de la ribera, ha llamado la atención de vecinos y curiosos que no han perdido la oportunidad de tomar fotografías de esta avenida provocada por una sucesión de borrascas, que han dejado lluvias y nevadas.

Asimismo, este domingo la corriente ha acumulado maleza y troncos sobre algunos de los arcos de este puente medieval, lo que dificulta el paso del agua. De momento, no se ha cerrado el acceso al mismo, si bien las autoridades monitorizan la evolución de la avenida, puesto que en la ciudad de Valladolid se ha activado una alerta amarilla.

Es un puente de piedra caliza, de trazado sinuoso, con tablero ligeramente alomado, que se sitúa sobre el río Pisuerga al sur del casco histórico. Se levanta sobre 17 arcos que descansan en pilas cimentadas sobre la roca del lecho del río, alcanzando una longitud total de unos 230 metros. Además, presenta pretil de piedra, corrido y voladizo, que va asentado sobre canecillos.

Sus arcos tienen una fábrica desigual, presentan luces de entre 5,5 y 11,2 metros, siendo diez de ellos ojivales y los siete restantes de medio punto. Los tajamares, aguas arriba, son triangulares para desviar la corriente del agua, mientras que, aguas abajo, también hay espolones de planta rectangular.

Origen

El origen de este puente, declarado en diciembre del pasado año Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, se sitúa según la Junta entre los años 1090 y 1120, por lo que se considera medieval. Desde mediados del siglo XIII hasta el siglo XV se sucedieron las primeras reformas estructurales, entre ellas la de la torre de piedra, desaparecida entre 1916 y 1922, que controlaba el cobro del pontazgo. En el siglo XVI se realizaron obras de gran calado, esencialmente en su zona central, siempre la más vulnerable y expuesta y otra de las fases más significativas de reformas y arreglos se produjo durante la Guerra de la Independencia.

Ya en el siglo XX, en 1962, una fuerte avenida de agua provocó una peligrosa inclinación de una pila en la zona central del puente, lo que produjo la ruina de una de las bóvedas contiguas. Esta riada causó grandes daños estructurales que fueron objeto de reconstrucción. Por su estado de conservación fue cerrado al tráfico rodado en el año 2006, siendo desde esa fecha de uso peatonal y para el tránsito de bicicletas.

En los años 2023 y 2024 fue objeto de nuevas obras de reparación integral. La inmensa obra de ingeniería del puente se completa, en su entorno, con otros elementos que conforman un sistema complejo en el que se insertaron en diferentes épocas, azudes, molinos y pesqueras.

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