A pocas horas de que Castilla y León decida su futuro en las urnas este 15 de marzo de 2026, echamos la vista atrás para entender el camino recorrido. Desde la constitución de la autonomía en 1983, siete líderes han ostentado la máxima responsabilidad institucional de la Junta, marcando con sus mandatos la evolución de nuestras nueve provincias. Esta galería fotográfica repasa la trayectoria y el legado de los hombres que han presidido la comunidad, desde los cimientos de la transición hasta los retos de la era digital y el equilibrio territorial.
La trayectoria de la Junta desde 1983 hasta la actualidad queda reflejada en la gestión de estos siete mandatos, periodos en los que se ha completado el traspaso de las grandes competencias del Estado y se ha consolidado el modelo autonómico. El balance de estas cuatro décadas de presidencia constituye el marco histórico previo a la apertura de las urnas este 15 de marzo de 2026. A partir de este domingo, se iniciará un nuevo capítulo en la administración regional, condicionado por los retos demográficos y económicos que afrontan las nueve provincias en la presente década. La decisión ciudadana determinará quién asumirá la responsabilidad de dirigir la institución durante los próximos cuatro años.
Demetrio Madrid López (1983-1986). MARCIANO PÉREZ
El primer presidente y el inicio de la autonomía
El socialista zamorano fue el encargado de poner en marcha la maquinaria administrativa de una comunidad recién nacida. Su mandato estuvo marcado por la creación de las primeras instituciones regionales, sentando las bases de la convivencia entre las nueve provincias en un contexto de estrenada democracia.
José Constantino Nalda García (1986-1987).DL
El relevo técnico en la etapa socialista
Tras la dimisión de Demetrio Madrid, Nalda asumió la presidencia en un breve periodo de transición. Su gestión se centró en dar continuidad a los proyectos iniciados, manteniendo la estabilidad institucional hasta la convocatoria de las siguientes elecciones autonómicas que cambiarían el signo político de la región.
José María Aznar López (1987-1989).Kai Försterling
El salto de Castilla y León a la política nacional
Su llegada a la Junta supuso el inicio de la hegemonía del centro-derecha en la comunidad. Desde Valladolid, Aznar proyectó una imagen de gestión austera y reformista que le sirvió de trampolín para liderar el Partido Popular a nivel nacional y, posteriormente, alcanzar la presidencia del Gobierno de España.
Jesús Posada Moreno (1989-1991).Juan Carlos Hidalgo
Estabilidad y consenso tras la marcha de Aznar
Soria dio a la comunidad un presidente caracterizado por su perfil dialogante. Durante su mandato, Posada reforzó la identidad regional y gestionó el traspaso de competencias clave, consolidando el modelo autonómico antes de ceder el testigo para emprender una dilatada carrera en el Congreso de los Diputados.
Juan José Lucas Giménez (1991-2001).Jesus F. Salvadores
La década de la consolidación autonómica
Con diez años al frente de la Junta, el soriano Juan José Lucas es una figura clave para entender la Castilla y León actual. Su etapa se define por el impulso a las infraestructuras, la gestión de las grandes transferencias sanitarias y educativas, y una cercanía al territorio que marcó una época de estabilidad política
Juan Vicente Herrera Campo (2001-2019)RAMIRO
El mandato más longevo de la historia regional
El burgalés lideró la comunidad durante casi dos décadas, atravesando ciclos económicos muy diversos. Su gestión destacó por la defensa del mundo rural, el diálogo social con sindicatos y patronal, y una defensa firme de los intereses de Castilla y León frente al Estado, convirtiéndose en el referente del autonomismo útil.
Alfonso Fernández Mañueco (2019-Actualidad).RAMIRO
La era de las coaliciones y los nuevos retos
El actual presidente llegó al cargo inaugurando una etapa de gobiernos de coalición inédita en la comunidad. Su mandato ha estado marcado por la gestión de la pandemia, la digitalización del entorno rural y la gestión de la diversidad política, llegando a estas elecciones de 2026 con el reto de definir el futuro de la región en la próxima década.