El incendio de Ávila sigue sin control con 3.000 profesionales en tres frentes
Las autoridades mantienen 16 municipios evacuados y tres confinados

Imagen del incendio forestal de Santa María de Tietar.
El incendio forestal de Ávila continuó ayer sin estar controlado tras seis días activo y pese al despliegue de 3.000 profesionales y más de 1.000 medios de extinción, un dispositivo que el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, calificó de «sin precedentes en la historia de nuestro país». Las autoridades mantienen evacuados 16 municipios y otros tres permanecen confinados mientras evalúan la evolución del perímetro antes de decidir si es necesario adoptar nuevas medidas de protección o relajar las ya vigentes.
Los esfuerzos se concentraron ayer en tres sectores prioritarios: el entorno de Mijares y Gavilanes, la zona de Casillas, Sotillo de la Adrada y Casavieja, y el área del embalse de San Juan y Cebreros, donde confluyen los incendios de Castilla y León y la Comunidad de Madrid. Además, las condiciones meteorológicas, «muy cambiantes», impedían operar a los medios de ala fija, mientras que los de ala giratoria permanecían activos, y advirtió de que el aumento previsto de las temperaturas obliga a mantener la máxima vigilancia. «Seguimos trabajando con toda nuestra fuerza y determinación. Estamos trabajando de forma coordinada en un mando único a través de un único dispositivo», apostilló.
El delegado del Gobierno confirmó que durante la noche el fuego alcanzó algunas viviendas e instalaciones situadas en la zona periurbana de Casillas, varias de ellas en desuso, aunque aseguró que se consiguió defender todos los cascos urbanos amenazados. «La defensa en primera línea de todos los cascos urbanos fue la prioridad», subrayó.
Asimismo, explicó que un vuelo de inspección sobre todo el perímetro del incendio, incluidas las zonas limítrofes con Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, permitirá determinar si será preciso ampliar las evacuaciones o comenzar a flexibilizar las restricciones. «Tenemos un cierto optimismo, pero el incendio no está controlado; el operativo sí», afirmó.
Nicanor Sen destacó también que, desde que el mando operativo ordenó la evacuación de los 16 municipios, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado mantienen un dispositivo permanente de vigilancia en esas localidades para proteger las viviendas, las propiedades y el resto de bienes. Esta labor se desarrolla bajo la coordinación de la Guardia Civil, al mando del general Sánchez, con el apoyo de la Policía Nacional y la Policía Local de Ávila. Además, insistió en que la población debe cumplir las órdenes de evacuación porque el objetivo prioritario es garantizar la seguridad de los vecinos.
Recorrer el perímetro del incendio de Ávila es atravesar 160 kilómetros de destrucción, silencio y humo. Una sucesión de montes ennegrecidos, pueblos cercados y pequeñas islas verdes que sobrevivieron no porque el fuego las perdonara, sino porque avanzó con tanta virulencia que terminó saltando por encima de ellas. Lo que antes era verde, hoy es negro. Los pinares, los pastos y las laderas han quedado cubiertos por una misma piel de ceniza, al igual que las grandes rocas graníticas, tan características de este rincón de Ávila, que lucen ahora tiznadas por el humo y el calor. En los pueblos se respira un ambiente casi pandémico. Los vecinos han desempolvado las mascarillas, caminan con la mirada baja e intentan seguir con su día a día sin perder de vista el monte humeante que surge a su alrededor. El humo permanece atrapado en los valles y se cuela por las calles, las viviendas y los negocios. A veces impide ver las montañas; otras, deja entrever el dibujo negro que las llamas han trazado sobre ellas. Casavieja se ha convertido ya en lo que va de incendio, que aún no está controlado tras arrasar más de 50.000 ha, en la imagen de la devastación de las llamas.