La historia de los incendios que asolaron Castilla y León en 2025 se repite un año después
Vista de archivo de un paraje quemado desde del Mirador de Orellán, una de las infraestructuras afectadas por el incendio en Las Médulas, Orellán y Carucedo, el pasado verano. EFE/Ana F. Barredo.
Si el verano de 2025 fue trágico para Castilla y León con hasta cinco muertes vinculadas a los incendios forestales y hasta 140.000 hectáreas de monte ardidas, el fuego activo aún en Burgohondo (Ávila) ha provocado que la historia se repita y agrande, al alcanzar las 50.000 hectáreas en el mayor incendio registrado en España.
Fue el 8 de agosto de 2025 cuando el incendio declarado en la localidad abulense de San Bartolomé de Pinares sorprendió a cientos de vecinos del cercano municipio de Las Navas del Marqués, que fueron desalojados por la cercanía de las llamas, y obligó a cortar carreteras y la línea férrea con Madrid.
Fueron 700 hectáreas arrasadas, que se sumaban a las 2.200 que unos días antes habían ardido en el también abulense Barranco de las Cinco Villas.
Era el inicio de un mes de agosto negro para Castilla y León, que vivió su peor verano de la historia en materia de incendios forestales, con la sucesión de graves fuegos, principalmente localizados en las provincias de León, Zamora y Salamanca, pero también con afección en otras zonas de la Comunidad, y con la cercanía de los graves y amenazantes incendios en el límite con Galicia y Extremadura.
Ahora, justo un año después Castilla y León vive la resaca del peor incendio forestal registrado en España, iniciado en Burgohondo (Ávila) el pasado 22 de julio, estabilizado pero aún en nivel 1 de gravedad por el riesgo de reproducción en un área tan extensa para su control y que motivó el desalojo o confinamiento de una veintena de municipios, con cerca de 40.000 vecinos afectados.
Pero los rescoldos de los incendios en esta Comunidad tienen también como precedentes de años anteriores los de la Sierra de la Paramera (22.000 hectáreas), también en la provincia de Ávila; y los de la Sierra de la Culebra (60.000 hectáreas en total), en Zamora.
Con estos fuegos se inició una dinámica de grandes incendios, con características especiales y rasgos de 'inextinguibles', por unirse factores como el exceso de combustible en el monte, altas temperaturas, baja humedad y viento.
Un agosto de récord
Sin embargo, la magnitud de lo ocurrido en agosto de 2025 rompió cualquier comparación previa y convirtió al oeste de Castilla y León, pero también al norte de Extremadura y el interior de Galicia, en el epicentro de la extinción de incendios en toda Europa, desde donde llegaron numerosos medios para tratar de contener las llamas.
Más allá de la superficie abrasada, el saldo humano convirtió aquel episodio en una tragedia mayor, con la muerte de dos voluntarios que ayudaban a extinguir el incendio de Molezuelas de la Carballeda (Zamora) y un bombero forestal que perdió la vida el 17 de agosto cuando conducía una autobomba y cayó por un terraplén cuando trabajaba contra las llamas en Espinoso de Compludo (León).
Además, otras dos personas murieron en las provincias de Ávila y León, en el primer caso un trabajador que se desplazaba para participar en las labores de extinción del incendio de Cuevas del Valle y Mombeltrán, y en el segundo otro hombre que murió mientras trataba de sofocar las llamas del fuego en Villarejo de Órbigo, aunque en este caso se trataba de un incendio de origen urbano, no forestal, según remarcó la Junta en las jornadas posteriores.
El Bierzo
Precisamente en la comarca leonesa de El Bierzo se concentraron algunos de los incendios más devastadores del agosto pasado, con afección a algunos de los espacios más emblemáticos de los espacios naturales y culturales de Castilla y León, hasta el punto de que las llamas afectaron a Las Médulas, consideradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
El Parque Nacional de Picos de Europa, con un incendio que afectó a terrenos de Posada de Valdeón (León), pero también otros espacios como la Reserva de la Biosfera de Los Ancares leoneses, el entorno del Lago de Sanabria y de nuevo la Sierra de la Culebra zamorana, se vieron afectados por las llamas.
Ávila revive lo ocurrido en 2025
Las ayudas por lo incendios del pasado año han tenido que activarse de nuevo por parte de las administraciones por el grave incendio de Ávila, que a punto estuvo de unirse a los declarados en la vecina Comunidad de Madrid con miles de desalojados y viviendas afectadas.
Sin víctimas mortales y a la espera de conocer los efectos sobre las viviendas y terrenos afectados, la Diputación de Ávila habla de un impacto económico, social y emocional “incalculable” por el incendio de Burgohondo, con una movilización inicial por parte de la Junta de Castilla y León de unos 90 millones de euros, sumados a los fondos que llegarán del Gobierno central con la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil.