El jurado popular le consideró culpable del delito de homicidio, con el agravante de parentesco

Aparece muerto en su celda el acusado de estrangular a su esposa

Se asfixió con preservativos anudados y una bolsa de plástico en la zona de enfermería

Durante el juicio, el acusado se mostró bastante alterado

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J. Benito Iglesias - palencia
León

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Eutimio M., de 73 años, que apareció ayer por la mañana muerto en la prisión de La Moraleja en Dueñas (Palencia) tras conocer un veredicto de culpabilidad como autor de un delito de homicidio, tenía una clara tendencia suicida. Así lo expresó el contenido de los informes psiquiátricos que su abogado aportó en el desarrollo de un juicio que concluyó pocos minutos antes de la medianoche del martes después de dos días con intensas sesiones de mañana y tarde en la Audiencia Provincial de Palencia. El suceso se produjo pocas horas después de que un jurado popular, compuesto por seis hombres y tres mujeres, le encontrara culpable de homicidio al considerar probado que estranguló a su mujer el pasado 24 de octubre de 2002 en el domicilio conyugal de Palencia. El procesado, tras escuchar el veredicto sin alteraciones evidentes en su expresión, fue trasladado de madrugada desde la Audiencia Provincial de Palencia a la prisión de La Moraleja de Dueñas, situada a unos 18 kilómetros. A la salida de los juzgados incluso habló con periodistas mostrando cierta tranquilidad que no evidenció durante el juicio, donde incluso exhibió un cartel con un gracias dirigido de palabra y por escrito al tribunal del jurado y el público. En muchos momentos de la vista oral se derrumbó, lloró y mostró una aparente crisis emocional pronunciando frases incoherentes, ante lo que el juez solicitó que se tranquilizara y esperara a ser defendido. Análisis psicológico Un psicólogo atendió al interno sin que en su examen apreciara signos evidentes para que pudiera producirse un hipotético intento de suicidio, por lo que no precisó de acompañamiento especial por parte de los funcionarios. Eutimio M., tras acudir al servicio de madrugada, al parecer, depositó en un estuche varios preservativos que posteriormente anudó y, junto a una bolsa de plástico con la que se cubrió el rostro, se produjo voluntariamente la muerte por asfixia, hallándose su cuerpo la mañana de ayer en un pequeño lavabo de la prisión. La juez de Guardia procedió al levantamiento del cadáver y a lo largo del día de ayer se realizó la autopsia. El fallecido estaba internado desde hace meses en una celda especial con acompañamiento para personas de avanzada edad, que además era ocupada por presos voluntarios, quienes avisan a los funcionarios en caso de que tengan conocimiento de cualquier anomalía. Con evidente nerviosismo y una actitud llorosa en buena parte del juicio, Eutimio M. reconoció que era «un analfabeto desgraciadamente» y añadió que, de pequeño, varios de sus ocho hermanos y él mismo, el menor de todos, «sufrimos malos tratos por parte de mi hermana mayor», a lo que se añadió una deportación de su familia en la Guerra Civil «y haber visto matar mucha gente y sus cuerpos en las cunetas», gritó llorando en un momento del juicio. Su abogado defensor añadió en la vista oral que el acusado, «es una persona temerosa y cobarde y con nula formación social ni cultural», e indicó que si no se había quitado la vida antes como dejó reflejado en una nota manuscrita «es porque era donante de órganos». Además, incidió en que Eutimio M. mostró al día siguiente del suceso «unos niveles máximos de ideación suicida en un test hecho por médicos».

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