Diario de León

Las brigadas llevan 1.072 incendios investigados desde su creación

El personal de las BIFF analiza las pistas en los restos de un incendio

El personal de las BIFF analiza las pistas en los restos de un incendio

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i. g.| valladolid
León

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A diferencia de otros equipos de investigación más conocidos, las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) no buscan fósiles o indicios del primer homínido, aunque también en este caso los veranos se transforman en campañas de incesante actividad. Actúan como verdaderos Sherlock Holmes para detectar las causas de los incendios y evitar en el futuro la reproducción de otros siniestros contra el medio ambiente. Nueve brigadas, cada una con cinco miembros, peinan todo el territorio regional en una labor que no sólo implica la búsqueda de las causas de estos sucesos, sino que en gran medida también intervienen como grupo de prevención en zonas donde la vegetación, la cercanía de instalaciones eléctricas o la presencia del hombre podrían ser el motivo de un incendio. Desde su creación en el año 1998 en Zamora, las B.I.I.F., como así las denominan ya en la Consejería de Medio Ambiente, cuentan en su haber con 1.072 investigaciones realizadas. A raíz del buen resultado cosechado, la Junta de Castilla y León decidió extender este cuerpo a las demás provincias, comenzando por Salamanca y continuando por las demás. Objetivos Cada uno de estos grupos está compuesto por un técnico de la Administración regional, dos agentes forestales y dos miembros de la Guardia Civil (Servicio de Protección de la Naturaleza). Las brigadas tienen básicamente tres objetivos: determinar situaciones de riesgo, investigar las causas de los siniestros y el seguimiento judicial de los mismos. Mediante la labor coordinada de los cinco miembros de cada brigada, se cubren estos tres flancos para saber cómo, cuándo y por qué se originó un fuego para, con estos datos, evitar futuros incendios forestales. Cuatro partes La labor de las B.I.I.F. consta de cuatro partes: la investigación, el informe fotográfico, un resumen y las alegaciones. Una vez detectado un incendio forestal, se desplazan hasta el lugar los dos miembros del Seprona y los dos agentes forestales (el técnico lo hace más adelante). Mientras las cuadrillas se afanan con mangueras, medios aéreos, motobombas, palas y hachas, ellos realizan una inspección ocular del siniestro. A menudo, este es el único momento en el que estos profesionales tienen para dejarse llevar por un sentimiento de tristeza y desesperanza ante la pérdida de bosques y la muerte anunciada de la fauna de la zona. Porque a partir de ese momento, ellos se convierten en minuciosos investigadores que sólo atenderán a métodos específicos y a la experiencia que le dan los años. Por fortuna, su labor se completa con los convenios suscritos con el Consejo General del Poder Judicial, el Ministerio del Interior y las Audiencias provinciales.

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