Américo Rodrígues lleva 42 días sin comer en demanda de un ascensor
Un centenar de vecinos apoyan al minusválido en huelga de hambre
Una concentración de personas reclama en Valladolid el fin de las barreras arquitectónicas
Los vecinos quisieron solidarizarse con Américo Rodrígues y la lucha que mantiene desde hace semanas
Cerca de cien personas, según fuentes vecinales, apoyaron ayer la demanda de Américo Rodrígues, un hombre de 51 años que padece una enfermedad degenerativa y que permanece encerrado en su casa desde hace 103 días, 42 de ellos en huelga de hambre, para reclamar un ascensor en su inmueble. Rodrígues reside en un cuarto piso del número 63 de la calle Arca Real de Valladolid, separado de la calle por 77 escalones. El problema por el que ha adoptado medidas de presión obedece a la necesidad de utilizar seis metros cuadrados de un local situado en la planta baja para las obras del elevador, pero su propietario no lo quiere vender. Con la concentración celebrada ayer frente al edificio, «queremos dar a conocer esta injusticia», dijo Rodrígues, quien demandó una normativa que suprima las barreras arquitectónicas y las dificultades de accesibilidad para las personas discapacitadas, con medidas como la expropiación en casos similares al que le afecta. «Quiero solucionar este problema en el ámbito nacional», que los discapacitados no se encuentren ante estas situaciones sin posibilidad de remediarlas, afirmó Rodrígues. Por otro, recordó que el delegado territorial de la Junta, Jesús García Galván, acudió ayer a su vivienda, le planteó la posibilidad de que abandonara su casa actual y residiera en otro inmueble, y le propuso contar con ayudas o subvenciones para este fin. «He dicho a la Junta que me reciba el presidente, a mí o a cualquier vecino, y que se comprometa a hacer todo lo posible para que este problema se solucione, para eliminar las dificultades de accesibilidad y las barreras», manifestó Rodrígues. Además, recalcó que su objetivo es que ninguna otra persona padezca su situación, propuso adoptar medidas como las planteadas en San Sebastián en relación con la supresión de barreras, y recordó que en su edificio conviven otras cinco personas con problemas parecidos al suyo.