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R. Masegosa - valladolid
León

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Si la primera sesión del debate parlamentario celebrado ayer en Fuensaldaña hubiera sido un partido de fútbol podría decirse que el Ejecutivo autonómico ganó por goleada al principal partido de la oposición, aunque el juego tuviera que interrumpirse durante más de diez minutos por diferencias con las interpretaciones realizadas por el árbitro, en este caso, Fernández Santiago. El primer gol se lo metió el propio presidente Herrera al líder de la oposición cuando le acusó de estar «de parranda», -frase que luego repetirían como si fuera una consigna varios jugadores más de este «partido»-, mientras se estaba cociendo el Pacto Local. «El Pacto Local no estaba muerto, estaba de parranda», canturreó el presidente, quien también fue el protagonista del segundo gol, esta vez contra Otero a quien sutilmente llamó de todo, menos guapo. «Usted tiene una extraordinaria habilidad para el ejercicio de la hipérbole, pero menudo papelón que está desempeñando hoy», le espetó al tiempo que le acusaba de utilizar demagogicamente el proyecto de San Glorio. Tras un par de goles más, llegó el momento de parar el reloj por las mencionadas disensiones con el árbitro de partido. Que si Villalba había hecho uso de una intervención por alusiones, que si al hacerlo se había excedido, que si no eran alusiones sino vaya a saber usted qué, que si la Mesa de las Cortes no se pone de acuerdo y aquí el único que interpreta el Reglamento es Fernández Santiago.... Todo ello regado con un gran revuelo parlamentario, continuas llamadas al orden, la portavoz de la Junta que coge el micrófono sin que nadie sepa muy bien por qué, más voces, y un ya casi histórico: «¡Sientese, señor consejero!», dirigido a un obediente Valín.

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