Se acoge a la figura legal del concurso voluntario, al no poder afrontar las deudas que tiene
Una familia de Burgos logra suspender los pagos a los bancos dada su economía
Un administrador se encargará de negociar con los acreedores las condiciones de pago

José Ignacio posa junto a su esposa Rosa y una de sus tres hijas
«Lo teníamos todo calculado y de pronto un imprevisto dio un giro a nuestras vidas de 180 grados», comenta Ignacio. Este joven de 32 años, procedente de Baracaldo, está afincado desde hace cuatro años en Quintanilla de Montecabezas, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, y ahora se encuentra en una situación «desesperada» al no poder hacer frente a los pagos de su hipoteca. Esta familia formada por Ignacio y Rosa ha sido declarada por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Burgos en Concurso Voluntario al no poder hacer frente a los pagos de una hipoteca (72.000 euros con el Banco Santander) y de un préstamo personal (15.000 euros con el BBVA). Ignacio explica que en total al mes deben de pagar alrededor de 700 euros. El Concurso Voluntario, una figura legal, les permite suspender los pagos que deben a las entidades financieras. Ahora, un administrador se encargará de negociar con los acreedores condiciones de pago y ver si se puede llegar a un acuerdo. Esta joven pareja se muestra esperanzada puesto que por el momento han conseguido parar tres embargos que pesaban sobre ellos. «Ahora vemos un poco de luz», afirma Rosa, quien admite que desde hace unos días duerme un poco más tranquila. «Por un momento nos hemos visto en la calle», apunta Ignacio. Ambos quieren dar a conocer su historia, para que nadie más pase por su misma situación y sepan que pueden acogerse a las leyes. Ignacio recuerda, con un punto de tristeza en su mirada, cómo de la noche a la mañana se han visto en la lista de morosos. «Perdí mi trabajo de transportista y todos los planes se nos fueron abajo», declara Ignacio, que ahora trabaja para la constructora Dknorte. El perder su puesto laboral les hizo disminuir de forma considerable sus ingresos y en ese punto empezaron los problemas. «No pudimos hacer frente a los pagos y vivir, y entramos en la lista de morosos del Banco de España», explica. Sin embargo, como reza el refrán, a perro flaco todo son pulgas, y desde hace ocho meses se encuentra de baja por enfermedad, situación que dificulta más la situación de esta familia. Sufre hernia discal, y están a la espera de la decisión del médico puesto que se baraja la opción de la operación. Con cierto miedo en la voz reconoce que la intervención «asusta», puesto que es una zona muy delicada e incluso se puede quedar en silla de ruedas. Éste es el primer caso conocido en Castilla y León de una familia que solicita la suspensión de pagos, aunque existe algún precedente en Barcelona. Precisamente, fue un primo de Sabadell el que les puso al tanto de que existía un caso parecido al suyo y les comentó que podían acogerse a la figura del Concurso Voluntario. «Le debemos todo al primo de Ignacio, nos está ayudando en todo lo que puede y proporciona información a nuestro abogado», matiza Rosa. Ignacio comenta esperezando que en el caso del ciudadano catalán se logró una reducción del 30% de las deudas. «No tuvieron que pagar los intereses del tiempo que no pudieron hacer frente a los pagos», comentan. Deuda En estos momentos la deuda de esta familia, que tiene tres hijas de 15, 13 y 4 años, asciende a los 9.000 euros. Rosa e Ignacio se muestran seguros de poder pagarla pero para ello necesitan que los bancos estudien su situación y les alargue los años de la hipoteca y el préstamo. «Fuimos a hablar a los bancos y les explicamos la situación y la solución que tuvimos es que ahora nos piden el importe total de los préstamos, algo a lo que no podemos hacer frente porque si no, no los habríamos pedido», aclaran. Por el momento han puesto en venta su casa, que cuenta con 3.500 metro cuadros y está valorada en 178.000 euros.